martes, junio 20, 2006

Otro Acto corto.

Carmen, milagro de las espinas:
Me preocupa tanto Carlitos, como vós te procupás por mí (inconscientemente).
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Recordé que tenía finales, que las copias están en el folder 23 y que son del curso que ya casi está por perdido... Ah!, y que obviamente no tengo las copias todavía...

Ya era un poco tarde, cerca de las 8 pm y las fotocopiadoras las cierran a esa hora. Tuve que ignorar el hambre y salir en busca de las copias, pero en el trayecto de mi apartamento a la U apareció una amiga que me ha dicho que debo olvidarme de la copias por hoy: Ya la fotocopiadora está cerrada.

Regresé un preocupado a mi aparta, pero de camino creo que no recuerdo bien lo que sucedió. Hay algunas imágenes confusas entre vos, Mariuge, y el teléfono público desde el que llamé a Ilea...

He despertado aquí, tratando de ordenar las imágenes sin nombre de lugares desconocidos hasta ahora y rellenando los espacios de tiempo que no recuerdo con imaginaciones sobre los que puede haber hecho.

-Buenas noches, ¿con quien hablo?
-
-Ah, Hola Marielita, ¿Por ahí no está su hermanilla?
-
-¿Y no sabe a qué hora viene esa vaga de Ilea?
-
-Ah, está bien, seguro llega tarde. Que mal, entonces es inlocalizable, en la casa de Gustavo no tiene señal el celular... Bueno Chao...

Ilea no aparece, no es de extrañar. De nuevo en este sitio vacio, habitado sólo por las sombras de mis difuntas esperanzas, alimento la ansiedad de ver que llamás por teléfono para saber si aún respiro...

-Andrés, vamos por un café.
-No sé Carlitos, creo que no.
-Vamos, tengo ganas de salir de aquí.

Talvéz lo que E. Andrés dijo sea cierto, debo dejar de hablar con Ilea, es posible que ahí radique todo esto... pero no, de hecho ya casi no hablo con ella, creo que eso es lo que me tiene más confundido... no lo sé...

-Carlitos, mirá, yo creo que vos deberías dejar de hablar tanto con Ilea, ella se equivoca mucho. No es buena consejera.
-Sí, talvez tenés razón. Pero es que Ilea supo lo que me pasa incluso antes de que yo lo supiera...
-Carlos, No. Ilea está detrás del palo, lo que a vos te pasa es que no hablás con hombres, eso es todo. Pasás mucho tiempo entre mujeres, por eso te complicás tanto. Tratá de hablar más con otras personas, contáme, ¿Qué es lo te pasa? ¿Quién es? Decí y no seas cobarde...

Mientras todos duermen hoy (a pesar de mi promesa de regresar a la vida que se supone un estudiante debe llevar, como asistir y preocuparse por sus cursos por ejemplo) me encuentro en medio de la nada, en medio de las espirales -decía una amiga-, las espirales que se regeneran y se proyectan al infinito, al vacío, a su propia nada...

-Carlos decíme, ¿Te incomoda en algo lo mío con Mariuge?
-No. Claro que no Esteban, ¿a qué viene la pregunta?
-A nada, es que me parece raro que ahora estés un poco diferente con nosotros desde que comenzamos.
-Nada que ver, lo que pasa es que últimamente me tiene preocupado que voy a perder dos cursos y que los otros tres están en veremos...
-Está bien, si no querés hablar de eso, te los respeto. Pero te los diré así, sin miedo: Sos un miedoso, decí las cosas como son y ya.
-Suave, ¿Qué pasa Esteban?
-Nada, ya te lo dije.

La duda recae en ims hombros, las palabras que se suponen quedan flotando en el aire terminan estrellandose como plomo sobre mi cabeza...
Hace falta una mano que me abrace y me consuele en la confusión. Necesito un pequeño consejo, o almenos que alguien me escuche y no tenga vela en este entierro...

Levanté el teléfono y marqué: 275-09... colgué.

Ilea ya debe estar durmiendo, no hace falta que la moleste. Tengo un poco de frío.
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-Carlos, ¿Qué es lo que le sucede a "Carlitos"?- me preguntó la vocesita simpática de porcelana, mientras acariciaba mi frente y me miraba con cierto cariño (o lástima).

-Nada. Seguro tiene sueño. Por eso se pierde en las ventanas...

C. Del Valle
(por carlitos)

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