martes, julio 25, 2006

Una transcripción

Debo disculparme. No puedo hacer más que recordar algunas cuestiones dulces y para ello (cumpliendo una promesa de no escribir más sobre esto) he tenido que transcribir esto:
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Tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos la cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mi manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(Julio Cortázar)

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No puedo dejar de tener cara de idiota cuando pienso en esto, aunque ya no existe.

Fragmento

"...y la luna renace
con los cantos de los poetas
que se ocultan en las sombras
a llorar las penas muertas.

Ayúdame luna,
triste estrella mal hecha,
que cada mes te desvaneces
y como el fénix despiertas,

Ayúdame estrella
de cercana compañía,
que esta noche los perros
acompañan mi melancolía…"


C. del Valle

jueves, julio 06, 2006

La escena de la ventana

-¿Que haremos cuando esto se termine?
No me preguntés que no quiero pensar en eso.

-¿Y si todo vuelve a ser como antes?
No me lo digás
que no quiero saber que hay futuro-sombra
más allá de este instante.

-¿Estás consciente de la locura que hacemos?
No hace falta que lo preguntés si la respuesta es más que obvia...

-¿Querés seguir adelante?
Si lo preguntás
es porque tenés miedo de continuar
con los milagros de mis espejismos.
Se ve muy claro
que si estoy aquí es para seguir caminando
a tu lado.

Lo más fácil sería huir y olvidarme de todo
lo que ha pasado,
dejar pasar los besos en la frente,
mis dedos-caricias en tus cabellos,
olvidarme por completo
de las miradas del silencio más íntimo de los dos...

Debería dejar que tus memorias no regresen,
pero las mías sí regresan,
las mías siempre vuelven
junto al arco pronunciado de tus cejas,
tu aliento-descanso,
y tus pestañas -fuente de mis letras- cerradas por el cansancio.

Dejáme escribir un poco sobre la tristeza-alegría
de saber que algún día
las espirales nacieron...

Es difícil no decir nada,
sobretodo cuando lo que viene desde adentro
de mi pecho,
es una contracción del alma
que a pocos me desgarra las ganas
de reír,
pero que a su vez
me borra las lágrimas-agua-mar...

Dejáme esta noche contemplar tus memorias
y descubrirte en las ventanas,
limpia, dulce, talvez cansada;
para poder calmar con tu imagen
las angustias-ansias
de saber que no estarás por la mañana
caminando en esta habitación.

Dejáme descubrir que en tus secretos
todavía guardás por lo menos
un recuerdo
de lo que nunca fui,
de todo aquello que nunca te pedí...

C. Del Valle

Algún Intitulado (perdí la cuenta)

Tu boca,
ese desliz interminable de locura que me envuelve
en los recuerdos de las noches rotas,
hace que no pueda dejar morir la historia de los dos...

Yo no te he pedido nada,
y aunque sé que nada he de obtener de vós,
me consuela que estarás
en medio de la gente,
mirando como pasan las nubes-cemento
detrás de las ventanas de mi oscura habitación.

(Otro de esos borradores viejos que es necesario publicar aún cuando está desactualizado)
C. Del Valle

Otro suspiro ausente

Por favor, no digas nada esta noche...
Ayer juraste que los sueños se viven,
estrechazte mi piel con tus dedos y me decías:
¿ves? esto no es un sueño.

Por favor, guarda silencio.
Quiero que la noche pase tranquila junto a tu pecho,
que nuestras frentes se rocen en la quietud de las almohadas
y que tu respiración no sea mi memoria amarga...

Te lo pido,
guarda el secreto de lo que hay más allá de esta noche...
No quiero que este momento se opaque con los temores
de lo que vendrá al salir de nuestro silencio,
al salirme de tu pecho...

Por favor, sólo jurame una cosa:
Este sueño es real,
¿cierto?

Por favor, no me pidas olvidar...


C. Del Valle

martes, julio 04, 2006

Un tango me inspiró y terminé en la sombra...

Soledad, amante y compañera,
hoy venís de nuevo y te posás en la cabecera
de mi lecho,
a romper el ruido moribundo
y sembrar el gris-silencio
en la caótica ciudad.

Soledad, silenciosa dama,
la nocturna llama
en los arrebatos del corazón.
La que contempla mis noches
y los deslices luna-cobre
del placer de no morir.

Soledad, que me acaricia la frente
me sonríe,
me dice detente, falta mucho por andar...
Me aconseja guarde fuerzas,
quedan muchas penas que llorar...

Soledad, vos siempre estarás...

C. Del Valle

domingo, julio 02, 2006

Final tentativo en cuatro actos y un bonus para entenderlos.

Carmen:
Cuando te conté sobre este final para la historia, me dijiste que no era posible, que todavía no tenía un final. Parece que ahora vós le has dado un significado al punto (.) que yo comenté hace poco.
Lástima, me duele.

A todos los demás (y no por eso menos estimados):
Este es un final tentativo para el cuento corto (eterno). Espero que (no) les guste. A mí no me gusta ni me disgusta, sólo me duele por carlitos.


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Acto I.1

-Mariuge querés ir por una birra?
-Ay carlitos, estoy cansada.
-Vamos, con una sóla se te pasa. Recordás? no hay mal que dure dos birras...
(sonrió)-Está bien, pero sólo una...
-Claro, como siempre- como si no nos conocieramos, una, y otra, y que interesante conversación, y otra y ...- De por sí yo no tengo plata.

El mismo lugar de siempre. Ahí sentados conversabamos un poco sobre los cursos que he perdido, lo irresponsable que me he vuelto, sobre los problemas de salud que ahora me atacan, u ella sobre lo mucho que le gusta lo que estudia, sobre lo que le pasó ayer cuando hablaba con su familia, sobre sus recuerdos y aventuras del colegio... lo normal de siempre.

-Carlitos, pero decíme, desde hace un tiempo estás un poco extraño, no sé, como triste. ¿Qué pasa Carlitos?

(Esa frase. Cuantas veces la he escuchado en las últimas semanas. No sé, muchas. Cada vez con una entonación distinta pero con un sólo recuerdo, el de la entonación de tu boca)

-No pasa nada. Sólo un poco cansado, eso es todo.
-No carlitos, eso no es. Yo te conozco y no sos así cuando estás cansado. Decíme, para eso están los compas, no sólo para las mesas de tragos. ¿Recordás?
-No se vale usar frases mías...
-Está bien. ¿En qué pensás?
-En nada, sólo me perdí en una luz...
-No se vale usar frases mías...- Reímos como los tontos que parecíamos, como los niños que fingíamos, como los dos extraños conocidos que éramos. Finalmente me perdí de nuevo en una luz, en su luz, en la de sus ojos-ternura brillantes- ... ¿Me vas a decir en qué pensás?
-En todo y en nada concreto.
-¡Qué específico!-Sonrió de nuevo, esa sonrisa que no se finge. Esa sonrisa de niña que tiene cuando juega a dejar entre ver los secretos de la mujer que ella es.-No se vale, tenés que contarme.
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Acto II

Ileana nunca me contestó. Necesitaba hablar con ella de nuevo, necesitaba que me respondiera el mensaje, que fuéramos a tomar un café y me aconsejara, yo no sé qué es lo que debo hacer.

Ahora ya no sé hacia donde debo caminar, las direcciones se vuelven muy confusas y no es sólo por utilizar una metáfora, estoy perdido en la ciudad que habitan aquellos que desean desmanuzarte, destrozarte y hacer una parrillada con vós. Aquí estoy corriendo bajo la lluvia de espinas tratando de no pensar y sólo sentir, pero no puedo haqcerlo poruqe no sé lo que siento, no sé lo que tengo pero sí conozco profundamente lo que me hace falta...

Desearía poder dejar de correr como quien huye de todo, pero realmente estoy huyendo de todo. Esa es mi acción más inmadura y con la que siempre he luchado. Lucho por no huir pero lo estoy haciendo, estoy obligado a hacerlo... Estoy corriendo, lluvia, espina, Mariuge, hígado (Ndembu)... me tiembla el pulso y trato de sostener entre mis manos mi pecho que quiere estallar pero se me resbala y escucho como se alejan los sonidos, los gritos, la gente que se vuelva confusa y transparente...
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Acto III
(el acto más hermoso, el sueño más dulce de carlitos)

-Está bien Mariu, te diré que me perdí en una luz pero no en cualquiera, me perdí en vos...
-¿De qué hablás carlitos?, no entiendo- dijo con una semisonrisa mal disimulada, mientras dejaba que yo percibiera ese aire a juego para obligarme a vencer mis propias trabas para contarle todo...
-Mariu, ¿Es posible que no entendás?
-No sé, talvez... Explicáme... Tenés que hacer algo, ser más específico... sino no entiendo...- Se mordía la esquina derecha de su labio inferior, su gesto típico cuando está pensando. Su sonrisa de inocencia juguetona no se borraba (ni se borrará)- ¿Entonces?...

La gente ya no importa. La música ya no importa. El lugar ya no importa. Estoy aquí, y ya no pienso. He pensado mucho en mucho tiempo. En este momento sólo siento... soy.

-Mariu- nos dejábamos llevar por la nada, por las espirales, por el calor de su respiración...
-¿Quep?
-¿Puedo hacer algo?- le dije casi susurrando, mientras ella cerraba los ojos e inclinaba su cabeza, recostada sobre la pared, sentada en el suelo... los delgados hilos de su cabello cobrizo que caían sobre su frente, parecían ser el suspiro de la luz que, desde que llegamos al bar, nos guiñaba.
-¿Quep?- de nuevo se mordía el labio, cerraba los ojos, respiraba un poco agitado... su juego de inocencia para obligarme a saltar había dado frutos...
-Esto- y sucedió. Su boca, la mía. Su aire, el mío. Sus manos en mi cuello, las mías abrazándola, como para que no se desvanezca...

Horas. Besos y caricias. Otra cerveza. Un cigarro. Más cervezas y muchos cigarros. Infinidad de besos y caricias. Sonrisas, carcajadas, miradas y alguna que otra frase "no prefabricada", sincera y hasta cierto punto desesperada. Me perdí en un pensamiento, en un miedo... un miedo muy grande que me persiguió.

-¿Qué pasa carlitos?- de nuevo esa frase. Tu frase, la que me hace soñar.
-Nada. Me perdí en un pensamiento... no sé, algo que me dió miedo...
-Sí, yo sé. ¿Has pensado en lo extraño que es esto?
-Sí, es muy loco.- Ella suspiró, pero no era un suspiro de alegría como hace unos instantes, era de preocupación...

-¿Qué pasa Mariuge?
-Nada...-suspiró de nuevo- ...Es que, no sé. Estaba pensando en Esteban...-lo dijo con la preocupación de cómo podía yo reaccionar al escuchar ese nombre, al pensar en lo que sucedería al salir de aquí, al pensar luego de esta noche...
-Sí, yo también estaba pensando en eso hace un rato. Será enfrentar esto... no sé, ¿Qué hacemos?
-¿Y si dejamos todo? Nos olvidamos de todos, de todo... huímos! Nos hacemos artesanos y escapamos a la playa, a parchar...
-No sé, ¿Cuándo nos vamos?
-¿En serio?- dijo mientras se acomodaba en el suelo, como si hubiera dado un pequeño salto de alegría. La emoción le saltaba de los ojos, y no podía tener las manos tranquilas.
-Síp. No tengo nada que me atrase. ¿vos?
-Tampoco...

Huímos. Soñamos. Vivimos el sueño último que cualquier ser humano puede tener.
(...)
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Acto IV
(De la locura, las enfermedades y la realidad)

Esteban llegaba un poco asustado. Mariuge lo esperaba intranquila en la mesa. Su mirada se perdía en una luz que se apagaba. Esteban se paró frente a ella, quien se dió cuenta de su presencia hasta que no pudo ver la luz. Lo miró con los ojos hechos cristales rotos y lanzó sus brazos a su cuello. Él la recibe con un fuerte abrazo, rodeando su cintura y apoyando su nariz en su hombro, como respirando sus cabellos siempre olorosos a alegría y esperanza.
Pasan unos cuantos minutos así, de pie frente a la mesa sin importar lo que el resto de personas piensen. Mariuge respira profundo como para controlar las lágrimas que quieren salir (y que a ella no le gusta que salgan, no le gusta que la vean llorar) y termina esa aspiración profunda con un suspiro. Se calman.

-Yap.- dice casi susurrando, con la voz de dulce que la caracteriza pero con cierto temblor al hablar (las lágrimas que no salieron se acumularon en su voz).
-Bueno, sentáte. Tranquila.

Ambos guardaron silencio durante unos minutos, durante unas eternidades, según ellos sintieron. Esteban rompe el silencio.

-Pobrecillo. No sabía que estaba tan enfermo del corazón ni que le podía pasar eso.

Esperó a que sus palabras tan toscamente elegidas causaran el peor de los efectos. Se arrepintió de ser tan crudo para hablar hasta después de haberlo dicho. Sólo esperó en el silencio que mariuge generaba mientras se mordía su labio.

-Sí. Yo sabía que estaba mal pero no tanto. No sabía que podía darle un derrame... Antes nos había asustado, pero yo pensé que ya estaba bajo tratamiento... Yo sé que va a sonar muy feo, pero mejor se hubiera muerto...- terminó la frase agachando su cabeza, mirando hacia la mesa y trantando de contener más lágrimas (éstas de nuevo se acumularon en su vocesita).

-Tranquila, yo lo sé. -le tomó las manos y se las besó- Es preferible antes de quedar para siempre en una cama sin poder hablar o pensar... Suena feo pero era preferible que muriera. Pobre carlitos...

-Yo... no sé. No sé si te acordás que yo te conté que Carlitos se puso adecirme cosas, de que me quería, que estaba enamorado, esas varas... no fué hace mucho como te dije, fue el día anterior a su ataque. Pero sí yo le dije que no, que yo estaba con vos, que te quería mucho. Pero me siento un poco culpable...

-¿Por que? No tenés la culpa de nada. Si vos me querés y yo tambien, no somos culpables de nada. Si a Carlitos de dió lo que le dió no lo podías evitar... Mariuge, no te sintás mal. No es tu culpa ni la mía, talvez ni la de carlitos...

-Dicen que puede pensar, pero no se conecta con su cuerpo... ¿en qué pensará?...
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Bonus track:

Acto I.2
(De la continuación y la realidad)

-(...)
-(...)
-(...)
-(...)

-Está bien. ¿En qué pensás?
-En nada, sólo me perdí en una luz...
-No se vale usar frases mías... ¿Me vas a decir en qué pensás?
-En todo y en nada concreto.
-¡Qué específico!... No se vale, tenés que contarme.
-Pensaba en vos, en lo linda que sós, en lo mucho que te quiero... En lo mucho que me gustás...
-Carlitos, no. Vos sabés que así no son las cosas. No echés a perder nuestra amistad. Yo a vos te quiero como un hermano, nada más.
-Mariu, perdón pero no lo puedo evitar...
-Carlitos, mejor dejálo hasta aquí. Vos sabés que yo estoy con Esteban y que entre nosotros no puede pasar nada... No arruinés nuestra amistad, punto. Dejálo así o sino me tendré que ir...

(...)
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Ahora tengo que terminar este cuento, Carmen le encontró el significado al punto (.) que un día le comenté; un significado que yo no le dí pero que ella quiso aceptar. Por lo demás no se preocupen, carlitos está bien, su salud es estable y aunque no reacciona parece que es feliz soñando conlas cosas que nunca pasaron ni pasarán. No vive pero ahora sueña y vive un sueño. Mientras no se dé cuenta de que todo es falso estará bien (Por favor no lo despierten).

Espero algún comentario.


Saludos,
C. Del Valle

Intitulado II (Ensayo de una respuesta para Alma)

A Victoria,
ya lo encontré.
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No, Alma,
creo que todavía no me comprendés.
El sufrimiento-piel de la Luna
está en la cara que no le vemos,
en la cara que nos oculta.

¡Pero Alma,
Orión no la consuela!
¿Acaso no lo ves?
sólo la está acompañando;
Orión no llora con ella,
sólo la guarda el silencio solemne del amigo...

!Pero Alma,
tampoco en eso me entendés!
Yo no te sirvo para consolar a la luna.

Sí, es cierto,
existo pero nunca estoy.
Vivo,
pero en ningún sitio.

Alma, ¿Cómo una sombra
puede hablar con vos
y consolar así a la Luna?

Alma,
la Luna se ahoga en su propia tristeza
y la esperanza melancolía
parece disiparse para siempre...

¡Alma,
la luna llora!
Escribíle otro poema o morirá.

Alma,
el dolor la Luna lo esconde
y ni siquiera Orión
(ni la estrella-nebulosa)
la pueden consolar.

Alma,
confío en tus letras.

¡Alma,
confio en vos!
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C. Del Valle

sábado, julio 01, 2006

La Tarde (sobre espinas)

A Car. Mil. Esp. y CQN. Disculpas y alegría próximas. Cuando quieran les leo las cartas.
A Victoria, Efra, Amanda, Amandita, y a otros que ahora se me escapan, gracias por estar ahí aún cuando no entienden nada. Por los abrazos y los consuelos no pedidos y no entregados (a veces) pero recibidos.


"Dios no le da alas a los animales ponzoñosos"
-Ya te lo expliqué-
_________________________________________

La tarde se congeló en un clima que no es para este tiempo,
es una espina de diciembre clavada en la mitad del año.
Pero lamentablemente encajó bien en mí, siempre hay muchas espinas.

Hace mucho que no me sentía así.

-¿En dónde están?
-
-Y no me invitan a tomar café con uds?

La pregunta parecía simple y normal, pero enrealidad lo que buscaba era una mano extendida que me ayudara a levantarme, como la que vós me dabas cuando no quería despertar...

-En realidad no me pasa nada, ¿por qué?
-
-No. ¿Cómo se me va a notar que estoy mal, si no lo estoy?

La verdad es un poco dificil decir que no tengo nada. ¿Es posible que los amigos sean tan perceptivos?

-No sean mentirosos, ¿Cómo es eso de que me veo como triste pero no por algun dolor de cuerpo sino un dolor sentimental? ¿Por qué lo dicen?(Eso no se puede notar así de fácil, es pura hablada... creo... ¿En serio seré tan evidente?)
-
-No les parece que la tarde es un poco extraña?, este clima es como de otro momento...
-
-Sí, exacto! Como diciembre...
-
-A mí no me gustan estas tardes, este clima... Tal vez por eso, porque parece diciembre.

A veces es bueno tener amigos... Algunas veces te dan un abrazo sin saber qué te pasa. Algunas veces te hacen sonreír un poco y otras veces son muy necios. Pero también me es incómodo no poder decir lo que me sucede, y aunque he jurado quedarme siempre con lo bueno, también dan ganas de llorar... no lo puedo evitar, aunque finalmente no salen lágrimas las ganas están presentes. todavía no me lo explico, pero están.

-No lo sé, talvez estoy un poco cansado, o tengo sueño. O talvez es algunas de las enfermedades que últimamente tengo, que son muchas por cierto.

ef-Carlos, no. Se le nota que está como triste. Se ve que no es algo como del cuerpo es como sentimental.

-No sean mentirosos, ¿Cómo es eso de que me veo como triste pero no por algun dolor de cuerpo sino un dolor sentimental? ¿Por qué lo dicen?

No lo puedo evitar, he tratado de ver a las calles vacías de un sábado por la tarde para distraerme y no estar así, pero en realidad eso es: Ahora no puedo hacer nada más estar así, después de este medio día no puedo pensar en nada (ni siquiera en esto), ahora sólo siento. Y no sé que es lo que siento.

-Esta tarde (como de diciembre) me da la impresión deque todo es como una espiral... Saben qué, vivo en una espiral que nace y muere en otra espiral... (disculpá por robarte el concepto, pero es así como me siento ahora)

ef-¿Qué es eso de las espirales? No entiendo, ¿tiene algún significado o sólo te lo inventaste y estás hablando mierda?

-No. En realidad sí tiene un significado, pero todavís no lo entiendo del todo. Lo sé, pero no del todo. En realidad no me lo inventé, sólo lo asumí... Tuve que aceptarlo así es esto de las espirales... ¿A veces no odian que la dialéctica se aplique a todo? ¿Qué los segmentos de una totalidad se desarrollen de formas desiguales y se combinen para dar a ser lo que es en todo?

ef-¿Qué?

am-No, en realidad a mí me gusta, me parece que la vida es más fácil así.

-A mí no me gusta, creo que si la lógica formal fuera absolutamente cierta y aplicable sin contradicciones, serái talvez todo un poquito más fácil...

ef-Todavía no entiendo eso de las espirales, no pueden nacer y morir en una espiral... Serían algo así- hizo un ademán como de enrrollar un resorte, que se hacía grueso y luego delgado- formaría conos...

am-Jaja...

-No. Todavía no entendés...

am-En realidad no es como espirales, no puede serlo. Es antimarxista, vos lo sabés. De eso discutía con Alberto hace años, cuando todavíia nos hablaba. Si fuera una espiral, ¿dónde quedan los saltos?

-Por eso nacen y mueren en otra espiral... esos son saltos. Seamos realistas...

ef-Ja, hablás de espirales y decís que seamos realistas... Uy sí, espirales, Qué poco volado son las espirales!... Jaja...

Dos tazas de café. Una empanada. El café está caro, pero el lugar es bonito y el café no sabe a rechinado, Está bien. Se acerca un artesano argentino que andaba parchando por ahí. Todavía no lo entiendo ¿soy tan evidente?

----Señores, y señorita, si quieren ver los trabajos que traigo por acá, che.

-No gracias. Somos unos limpios que están tomando café.

----Che, que le pasa? Se nota cmo triste.

ef-Vé Carlos! yo se lo dije se ve como mal.

am-sí.

-No nada, no tengo nada.

----Claro que sí. Mirá joven, se te ve en la cara que sós como simpático, pero tenés una expresión de tristeza... Cuando querás aquí hay un hombro par que llorés...

-Tranquilo, no tengo nada. Uds también, dejen ya eso. No tengo nada, seguro sólo sueño...

Claro, talvez sueño no pero sí cansancio. Cuando algo así pasa lo ideal es, bueno, en realidad no sé si sea lo ideal pero es lo que acostumbro hacer, cuando algo así sucede prefiero huir... simplemente, siempre huyo, me alejo... callo, espero, y talvez no me sano, pero me siento un poco peor...
El gran problema es que ahora no puedo escapar, por condiciones de vida, por promesas e ideologías. Ahora tengo un compromiso más allá de mis deseos, tengo un trabajo que cumplir (vease "Sobre la sonrisa inocente de Amandita y el Socialismo"). Todavía estoy pensando.

El aire frío no se intimida ante el sol directo, insistente. Ambos el día de hoy han entrado en una lucha que lo único que genera es un día extraño y normal, si fuera diciembre.


*-Sé que no puedo pedir que todo sea igual que antes (A no es siempre igual a A), pero ¿podría pedir que no cambie y semaos como antes?

-Esa era una condición cuando todo ocurrió, eso de antes no se pierde, ¿lo recordás?


La vocesita de porcelana, agradable, fina, de nuevo acarició mi frente y luego de disculparse (pese que le digo que no lo haga) suspiró. (Todavía no entiendo porqué, no debemos suspirar de dolor o de remordimiento. Eso no se hace. pero creo que todavía no lo entiende)

De vuelta al café. Ya no etoy solo, tengo a los de siempre a mi lado. Aunque non entiendan nada. Los que siempre están, no sólo para las mesas de tragos... Esos que se preocupan cuando mi corazón no quiere latir más, o cuando quiere estallar. Vós estás entre ellos y eso me consuela.
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Perdón, pero las historias de ángeles no me salen tan bien como a Conqueno. Mi admiración literaria.

Saludos,
C. Del Valle.
/No sé, creo que ya conosco lo que significa el punto (.)/