martes, noviembre 13, 2007

Secretos

Carmen, milagro de todas las espinas,
Vos sabés la historia de este post.

Que el silencio de lo no-dicho no sea capaz de borrar su abrazo,
Que las penas de lo que no se habla no puedan devorarnos por dentro,
Que las manos no inicien el proceso de corrosión,
Como los besos,
Cuando se encarna el nunca-se-lo-diré.

Que las miradas no sean expresivas,
si lo que expresan es maquillaje de las acciones.
Que los secretos no inicien su dictadura,
bajo la consigna “por un corazón ciego y sin dolor”.

Que si ya no quiere aventurarse en esta (nuestra) vida,
no se le ocurra las mentiras de lo oculto,
las verdades de lo clandestino.
Para que sus labios-besos-tibios
nunca dejen
al olvido,
lo mucho que espero por la noche a su piel…
C. Del Valle

lunes, noviembre 05, 2007

domingo, julio 01, 2007

Saltos de equinoccio

Hace un año el equinoccio de verano
nos invitó a recorrer las astucias del silencio,
del nunca lo pensé-en-realidad-sí pero lo negaba.
Morí tantas veces pero besaba tu sombra.

No dejés tu aroma
en mi cama ni en la silla donde voy a trabajar
porque no quiero pasar las noches
en tu rastro.

Vení hoy,
acercate a la realidad del sueño
en el que despierto junto a vos,
te amo.

C del Valle.

No estaba muerto...

Es un poco extraño regresar a este sitio, volver a estas andanzas de lanzar a los "bits" el rosario de letras que por lo general se esconden una vez que han nacido, que mueren alimentadas por el veneno del olvido...
Es extraño regresar y reclamar los lugares en dónde publiqué mis noches más tristes, mis intimades encriptadas, mis desafios para compartir. Es extraño pero agradable volver. Si alguna vez, no sé, talvez alguna noche en la que no había mucho que hacer, alguien pasó por esta página y esperó encontrar algo nuevo y fue decepcionado, le agradezco de corazón el tiempo invertido en visitarme y me siento apenado de no haber estado aqui, en letra y bits, para compartir ese rato.
Debo una pequeña explicación: la computadora en la que trabajaba se descompuso, la mayoría de cosas que escribí en este tiempo están almacenadas ahí adentro, no las puedo recuperar, almenos por el momento. sin embargo, espero regresar cantando como siempre, las cotidianidades de las sombras sin hogar.

Saludos,
Carlos Del Valle.
No estaba muerto, la compu está mala.

jueves, febrero 01, 2007

Una sombra de silencio

Pequeña secuencia deseperada...
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El vacío de despertar cuando ya no estás

He Despertado en esta noche
y ya no estabas,
traté de encontrar el rastro de tus pies al salir
y te habías ido hace mucho
dejando sólo un abrazo para mí.

La noche no logra consolar
cuando entrega un instante de locura,
cuando lo que nos deja es la huella de la luna
en el patio de atrás.

Intenté desaparecer
cuando las miradas ajenas no estaban sobre mí,
Cuando a mi alrededor nacieron esperanzas,
diminutos cuerpecitos que pedían compasión;
Pero la oscuridad lo que les regalaba eran marcas en los huesos
que ardían con el recuerdo del silencio y adiós.

He despertado esta noche y no logro, sin que duela, acordarme de vos.
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Acto 22

La imagen de tu alegría giraba en mi cabeza,
el entablado de tus manos
me invitaron a lanzarme a la corriente de soñar,
al escenario de escuchar las caricias de tus palabras-dedos,
al eterno silencio de tu piel que descansa.

“He tenido un sueño,
uno de esos que llegan a despertarte
con sensaciones e inquietudes inexplicables,
una necesidad incontrolable de estar con vos,
de sentir que respiras, sientes, amas, ríes y duermes aquí.”

Los aplausos llovieron en la sala y lo que me quedó
fue la sensación de burla que cada aplauso me entregaba
cuando falseaban lo que yo verdaderamente sentía sobre la escena.
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Ansiedad

Una pequeña desesperación de magia, pasión y letras.

La sensación de estallar crece dentro de mi pecho,
aquel constante golpe que marca el ritmo
al que deben ir mis pasos para alcanzarte,
para tomarte de una mano y llevarte hasta donde mis ojos
puedan reflejar la claridad de tu boca,
y que en ese instante
puedas mirar el brillo de lo que te quiero entregar,
de todo lo que digo cuando puedo callar y no lo hago.

Necesitaba escuchar de tu boca
que estabas cerca,
que estabas tan cerca como para estar con vos y conmigo
aquí.

Pero en cambio, lo que he encontrado,
es silencio que se desintegra con el ruido de la ciudad.

Necesitaba escuchar de tu boca una palabra,
Pero tus labios no me pudieron hablar.

C. Del Valle

Carta...

compañera;

Me preocupás,
no sé cómo andás en medio de los lobos,
paseando entre dientes
que pretenden ser sonrisas engañadoras.

Me preocupás,
desconozco lo que sucede en este momento
cuando ya los que consumen almas
y esperanzas de nuevos amaneceres,
han visto cómo paseás sin miedo
ante sus miradas, entre sus dientes.

Me preocupás,
no sé cómo estás en este momento,
no porque no confíe en vos,
al contrario,
porque tu fuerza es la que ha desatado las batallas infinitas
en defensa de los que sueñan y quieren que la vida sea como
los sueños que son posible cumplir.

Eso me preocupa:
vos has iniciado el ciclo de las revueltas,
has tenido la valentía de sonreír en medio de las garras
y a los lobos les puede molestar
que alguien despierte a los que sueñan
para ponerlos a trabajar por sus esperanzas.

Te quiere,
Carlos Francisco F.

Obituario

Colaboración de un cercano amigo a quien aprecio mucho.
C. Del Valle
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La Luna se ha enredado
entre los cables,
los árboles aprovechan
para acariciarle con sus hojas.

La Luna se afixia,
le falta el aire,
y el campo inútilmente
le ayuda, le sopla.

La Luna ha muerto,
destilante
de suicidios ajenos
y de memorias.

La Luna se murió
y su cuerpo inocente descansa
entre sombras…

F. Fallas

Noche

A Marcela con admiración,
te merecés este escrito y más.

La luz aprendía cómo ser agua
Derramándose de las ventanas
Altas,
Formando riachuelos desde los balcones
Hasta las aceras desprevenidas.

Las sombras jugaban a ser
Reinas del mundo oculto de la noche,
Mientras las almas humanas
No deseaban salir de sus casas,
Y en efecto, no lo hacían.
Sólo una pena mortal,
Una pena de hombre que se atrevía
con los rasguños de sus pasos,
a deshacer la soledad
De las calles,
la intranquilidad del frío,
el viaje frenético del viento.

Mientras caminaba por el vacío-oscuridad
Del camino,
Los ecos una muchedumbre
Llegaron a inquietarme;
Los ecos de una muchedumbre ausente,
Lejana.
La pena me envolvía
Y una sensación incómoda
nacía en mi pecho,
una melancolía
capaz de hacerme vagar sin sentido
por la noche, por la sombra, por el frío.

Intenté librarme de esa pena,
de la melancolía, de la sensación de amarga
como quien se sacude alguna especie
de seres que trepan por la piel y mordisquean el alma triste.

Lo intenté, créanme, intenté deshacerme de esa tristeza,
De la desesperante sensación de olvido,
Sin embargo fue inútil.

No comprendía porqué ahora me desesperaba
Respirar,
Porqué vagaba sin compañía
Cuando me esperan los brazos cálidos
De la compañera que quiero,
¿porquè vagar sin rumbo, sin compañía,
Cuando la noche libera al frío-indiferencia?
Los sombríos árboles se retorcían
En un tenebroso saludo de dolor,
O simplemente es un crujido de viento insolente.

El olor a enmohecida soledad ha llegado
Al borde de mis narices,
la ausencia de sonrisas
De esta calle
Transforma a la luna en nostálgico recuerdo
De un pasado que no puedo descifrar.

Siento cómo aquella pena
Crece y se vuelve pasada,
Cómo el silencio causa más
Desesperación,
Como en la noche se extingue un corazón
Cercano…

Las nocturnas aves
Parecen no agradarles ni solitario paso,
Me espían amenazantes
Con sus ojos-garras.

El viento arrastraba
Más intensamente al frío-gemido,
Mientras susurraba a mi oído
Sollozos lejanos…

Desperté de un golpe
Del encanto triste de las sombras:
¡Alguien a quien quiero
está muriendo por su mano,
a solas!

C. Del Valle

23

Antes que todo, debo disculparme con los que han visitado este blog sin encontrar ningún texto desde hace algún rato pero no había podido conectarme. sin embargo hay muchas coss que publicar. espero que sean de su agrado.
C. Del Valle
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A las rosas que crecen en mi silencio.

No quiero que las dudas
puedan devorarnos hasta el cansancio
las manos.
Ni que el miedo
tenga oportunidad de decapitarnos
las esperanzas, las sonrisas,
tus palabras.

No quiero que la noche
se convierta en abominable símbolo
de miradas frías, de sueños lejanos;
quiero, sin embargo,
que continúe siendo la ternura de tus ojos,
la tranquilizante forma de tus labios,
el sincero cariño de tu abrazo.

No quiero que dejemos
a las sonrisas caerse y romperse en el suelo,
que se deshagan en miles de fragmentos
que jamás podremos unir.

No quiero fabricar sonrisas
sólo por el hecho de sonreír,
quiero que si sonríes
sea por la gracia de mantenernos vivos a pesar de todo,
de mantenernos vivos,
de vivir en la locura de estar aquí,
en esta noche,
en esta luna,
en este lugar.

C. del Valle