jueves, febrero 01, 2007

Una sombra de silencio

Pequeña secuencia deseperada...
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El vacío de despertar cuando ya no estás

He Despertado en esta noche
y ya no estabas,
traté de encontrar el rastro de tus pies al salir
y te habías ido hace mucho
dejando sólo un abrazo para mí.

La noche no logra consolar
cuando entrega un instante de locura,
cuando lo que nos deja es la huella de la luna
en el patio de atrás.

Intenté desaparecer
cuando las miradas ajenas no estaban sobre mí,
Cuando a mi alrededor nacieron esperanzas,
diminutos cuerpecitos que pedían compasión;
Pero la oscuridad lo que les regalaba eran marcas en los huesos
que ardían con el recuerdo del silencio y adiós.

He despertado esta noche y no logro, sin que duela, acordarme de vos.
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Acto 22

La imagen de tu alegría giraba en mi cabeza,
el entablado de tus manos
me invitaron a lanzarme a la corriente de soñar,
al escenario de escuchar las caricias de tus palabras-dedos,
al eterno silencio de tu piel que descansa.

“He tenido un sueño,
uno de esos que llegan a despertarte
con sensaciones e inquietudes inexplicables,
una necesidad incontrolable de estar con vos,
de sentir que respiras, sientes, amas, ríes y duermes aquí.”

Los aplausos llovieron en la sala y lo que me quedó
fue la sensación de burla que cada aplauso me entregaba
cuando falseaban lo que yo verdaderamente sentía sobre la escena.
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Ansiedad

Una pequeña desesperación de magia, pasión y letras.

La sensación de estallar crece dentro de mi pecho,
aquel constante golpe que marca el ritmo
al que deben ir mis pasos para alcanzarte,
para tomarte de una mano y llevarte hasta donde mis ojos
puedan reflejar la claridad de tu boca,
y que en ese instante
puedas mirar el brillo de lo que te quiero entregar,
de todo lo que digo cuando puedo callar y no lo hago.

Necesitaba escuchar de tu boca
que estabas cerca,
que estabas tan cerca como para estar con vos y conmigo
aquí.

Pero en cambio, lo que he encontrado,
es silencio que se desintegra con el ruido de la ciudad.

Necesitaba escuchar de tu boca una palabra,
Pero tus labios no me pudieron hablar.

C. Del Valle

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo un pichaso de no visitar este blog, de casualidad entré hoy q publicaste como media vida.
Sé que no debo hacer este comentario. Pero me parece demasiado irónico lo ciclíco de la vida, quiero romper con ello. Pero no está en mis manos.
En fin, toca decir lo que toca decir: aborto!!!

Suerte

mbb dijo...

wow hermano, la distancia, si es que de eso se trata, por que al parecer estas lejos de su cuerpo, la distancia, es una terrible espina que se clava en la espalda, una mochila a soportar, linda la poesia...