domingo, julio 01, 2007

Saltos de equinoccio

Hace un año el equinoccio de verano
nos invitó a recorrer las astucias del silencio,
del nunca lo pensé-en-realidad-sí pero lo negaba.
Morí tantas veces pero besaba tu sombra.

No dejés tu aroma
en mi cama ni en la silla donde voy a trabajar
porque no quiero pasar las noches
en tu rastro.

Vení hoy,
acercate a la realidad del sueño
en el que despierto junto a vos,
te amo.

C del Valle.

No estaba muerto...

Es un poco extraño regresar a este sitio, volver a estas andanzas de lanzar a los "bits" el rosario de letras que por lo general se esconden una vez que han nacido, que mueren alimentadas por el veneno del olvido...
Es extraño regresar y reclamar los lugares en dónde publiqué mis noches más tristes, mis intimades encriptadas, mis desafios para compartir. Es extraño pero agradable volver. Si alguna vez, no sé, talvez alguna noche en la que no había mucho que hacer, alguien pasó por esta página y esperó encontrar algo nuevo y fue decepcionado, le agradezco de corazón el tiempo invertido en visitarme y me siento apenado de no haber estado aqui, en letra y bits, para compartir ese rato.
Debo una pequeña explicación: la computadora en la que trabajaba se descompuso, la mayoría de cosas que escribí en este tiempo están almacenadas ahí adentro, no las puedo recuperar, almenos por el momento. sin embargo, espero regresar cantando como siempre, las cotidianidades de las sombras sin hogar.

Saludos,
Carlos Del Valle.
No estaba muerto, la compu está mala.