martes, septiembre 15, 2009

y no tengo porque hacer lo "que se debe hacer" siempre...
si al final lo que no se quiere saber es lo que se termina sabiendo.

martes, septiembre 01, 2009

Cuando nos llegue la mala hora,
la tristeza de cortar las banderas,
de deshojar los libros.

Cuando ya no queden más sombras que matar,
porque la huida de la neblina
nos dejó temblando y en silencio.

Cuando vivir ya no sea pregunta,
mas sea una negación de nosotros.

Entonces no sabré -una vez obtenido- porqué la absurda obsesión
de buscar tanto lo que no quiero aprender a usar...

sábado, agosto 15, 2009

De absurdos y olvidos

¿Cómo cantás,
soñás, pensás, y mirás de esa manera?
¿Acaso no es más importante echar a correr
contra el absurdo inexplicable?

¿Cómo venís pidiendo acertijos,
cuando las sombras de sus pasos están
todavía detrás de la puerta?

Y lo peor de todo:
¿Cuándo se debe pedir disculpas
por las vidas nunca vividas,
y por visitar los lugares
en que nadie y nada nunca vivió?

Los sitios más oscuros
son los que no tienen nombre,
ni cabida en la imaginación.

sábado, junio 20, 2009

No sé si lo sabés.

No sé si lo sabés,
pero además de esa sombra a la orilla de la chimenea,
soy ese gato sin dueño que sueña contigo si no estás
y con todas si duermes a mi lado.

domingo, marzo 08, 2009

Una mirada brincó sobre la mesa...

Es extraño, pero yo conozco esa mirada. La mirada de ella para él. Esa mirada yo la he recibido, y se siente muy bien. Me alegré de ver a una amiga darle a él esa mirada, tal como me alegro de saber que yo también la recibo todos los días.
Y poco a poco se va desquebrajando aún más lo que algún día construí como refugio, como coraza. Y me doy cuenta que avanzamos, y parece que sí es por buen camino.

Algunas veces me pierdo en la ciudad

Asi es, a veces me asusto de quererte tanto.

De pronto me encuentro perdido en mis propias calles, me siento extraviado en mi propia mirada.

Y una mueca de tristeza involuntaria me golpea frente al espejo.

Y te busco.

Quizás en los lugares equivocados, en los aromas erróneos. En las figuras incorrectas, pero te busco y sino te encuentro me siento más extraviado aún.

Y me siento en la banca del parque a mirar las calles, esas calles tan mías y tuyas que sin vos no puedo orientarme. Y me hacés más falta que nunca.

Y estás aquí, y volvés por la noche y doy saltos mortales; luego me lanzo a olvidarme del día y a amar la noche. Pero de nuevo te vas, de nuevo me voy; y nos alejamos con esas ganas de abrazarnos para siempre, de dormir juntos hasta el final del día. Y nos vamos, pero cuando me voy me queda ese vacío entre las manos que tiene la forma de las tuyas buscando calor, ese calor que nos sale tan bien…

Fue un buen día, sin embargo no logro sonreir y ni cuenta me doy. Para qué apresurar el paso si no estarás esperándome a donde vaya.

Lo que más me asusta a veces, es que hoy no puedo imaginar una vida así. ¿me entendés? No concibo esta sensación de “sin vos” más prolongada. Y aunque a veces no lo diga, es así.

miércoles, febrero 18, 2009

Abrazos


A Daniela; que en su pequeña playa se tira boca abajo no para broncearse, sino para abrazar al mundo.
A Murcia. Compadre, puede que si jugamos a la lotería todas las papas sean de carbón; pero eso sí que no es papa sin sal… Bienvenido.
Y a Camila, mi compañera de riesgos, de victorias... qué bien que se acomodan mis brazos alrededor tuyo.
_____________________________________
He de admitirlo,
nunca fui bueno para decir esperanza,
abrazo y calma.
He de confesarlo,
los curas nunca me cayeron bien
ni la familia fue mi refugio;
siempre grité bares,
calles, noches,
duros golpes y silencio.

Sin embargo,
hoy despierto y puedo gritar que creo,
realmente creo
en vos, en mi mano y la tuya,
en el fraternal abrazo de la lucha.

Creo que si el pecho se agitara
enfrentando las armaduras
puedo contar con que mis brazos se aferrarán
en cadena liberadora con los brazos de los míos,
de los que también creen en el calor humano.

Puedo abrazarme a la vida,
no con estúpidas ambiciones
y sueños de éxitos medianos
cimentados sobre golpizas
hermanas de la indiferencia,
sino abrazarme a ella con las ansias de devolverle
su liberadora belleza.

Creo en vos, en mí,
en el abrazo, en el calor y en la esperanza
de por siempre poder sonreír.
(...)

C. Del Valle
02/01/2009
incompleto

Anzuelos al aire..

Compré todas las velas el entierro de las hadas.
He sido cómplice de la colecta de piedras
para que tropiecen las almas
-y de paso la quiebra de algunas ventanas-.

De paso aprendí que para que los ineptos
a los que les persiguen los cuentos absurdos
-en la inconsistencia de sus atormentadas conciencias-
se obliguen a besar sus propios pies;
no hay nada mejor que las verdades ventiladas per se.

No tengo rompecabezas
para los chicos de las letras perdidas,
ni absurdos a escondidas
para los intelectuales asesinos que se reúnen en el internet a las siete.
No tengo a los enemigos
a flor de piel,
pero si alguno desea verme la cara lo espero en la calle que olvidaron los tranvías
el domingo a las seis.

No tengo frases que se recuerden
como utopías de veranos,
ni sueños para los hermanos de la melancolía
que invocan a la luna
a pasar las noches en absurdas agonías infernales.
Sin embargo,
estoy dispuesto a enseñarles
como se afronta su propio fracaso con una mueca
que no son capaces de entender.

Ni siquiera conozco los lugares obstinados
en la pasión de enfermarse,
ni escritores de bolsillo,
ni sueño con fumar en los pasillos si uno puede instalarse en un cuarto a sus anchas.

No tengo pasiones canallas que no valgan la pena o la gloria.
Ni busco ni conservo atrocidades
como trofeos de estúpidas victorias.
Ni me hacen falta.
Para qué.

No conservo en alcohol
besos de flores muertas en el recuerdo amargo de un trago de ron.
Ya no, para qué.
Sólo conservo las manos libres.
Eso sí.
Libres para encontrar, para buscar, para encender el humo a cada nuevo viaje.
Libres, como vos. Libres, como yo. Libres.