sábado, diciembre 17, 2011

Perdonen a este viejo, perdonen...

Favor no te molestes en saber que este espacio para rendirte homenaje existe...
pero aún así,
quizá no estés nunca por este mundo,
quizá ni siquiera lo quieras conocer.

Pero aún así, me alegra tu alegría,
la luz en tu ventana,
tu juventud cantando.
Quisiera ser mundo del mundo que te arrulla,
por favor no te molestes,
en abrir la puerta -no hace falta-
por favor, ya me estoy yendo,
sólamente dejáme entrar y mirarte con la ternura
de quien ya no tiene nada que perder y mucha felicidad que entregar.

Porque los sueños e ilusiones son lo que nos quedan a los que
de todas formas nos alegramos con la yuca y papas para la subsistencia.

Descuida, por favor, no te levantés de la mesa,
porque la tristeza pronto se va.
Mi bombilla verde se oxidó,
y vos seguís cantando tan tierna,
girando en el centro de la guitarra,
mientras yo te miro de reojo en el eje de un rabo de nube...

CDV.

domingo, diciembre 04, 2011

XXXIX

Lo he buscado tanto, que es pero no me culpen por publicar algo que no escribí yo...
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XXXIX
Lo que el salvaje que con su torpe mano
hace del tronco asu capricho un dios,
y luego ante su obra se arrodilla
eso hicimos tú y yo.

Dimos formas reales a un fantasma,
de la mente ridícula invención
y hecho el ídolo ya sacrificamos
en su altar nuestro amor.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

Entendimiento

¡Ahora entiendo!
No es quién te entiende.
no es quien sabe qué tenés que hacer.
No es quien te aconseja,
sino que por el contrario,
quién mejor sabe como hacerte comprender,
es quién te cuestiona el mundo.

miércoles, noviembre 30, 2011

Lo curioso de estar en la frontera

Cuando era pequeño, siempre soñé con las fronteras, siempre tuve la impresión de estar en una frontera.

Aún recuerdo la primera vez que conocí la frontera de este país, del otro país y del otro que le sigue más al norte. Conocí esa sensación y confirmé que mi corta vida siempre transcurrió en esa dualidad, y aún hoy tengo esa sensación.

Hoy que te reencuentro, me doy cuenta que nunca había sentido esto, nunca había estado en este límite entre las ganas de quedarme y la necesidad de irme. Las ganas de huir y querer que me llames, el orgullo de verte recorrer el mundo a solas y la angustia de querer que me necesites.

Es curioso estar en la frontera entre las etapas de la vida, siempre serán curiosas las fronteras. Sin embargo, quisiera de una vez por todas saber dónde está mi casa, de qué lado me debería quedar, porque vivir así no me ha dejado conciliar el sueño.

martes, noviembre 29, 2011

El encargo

Necesito dibujar niños alegres,
madres libres y puentes hechos de hamaca,
que se mueven al ritmo del riachuelo.

Me han pedido un laberinto de sueños,
un pequeño espacio para colorear con la alegría
de la infancia.

Pero esta noche,
sólo esta noche
(al igual que me lo repito cada noche),
tomo el lápiz para salir del encargo
y sólo puedo hacer rayones
que me saben a tí.

CDV

domingo, noviembre 27, 2011

Otro acto de este cuento, otra historia...

Otro acto de este cuento, otra historia, otro viento sopla en el sur...
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Mariuge reía como loca, disfrutaba la noche entre amigos, cuando no reía a carcajadas sonreía con la conversación como no lo hacía hace 5 años.
Del otro lado del mundo, de la historia, del cuento corto más largo de la historia, Carlitos volvía de la muerte, del funeral, del no-lugar, quemado mil veces por la noche y resucitado otras mil veces por la aurora, quien ya no le contaba las últimas historias del mundo.
En esta zona oscura, es este lugar de tonos marrones, Carlitos se reía hacia afuera sin encontrar la fórmula de la alquimia aprendida para hacer que la risa entre en el alma.
Con los años, Ileana se ha vuelto Aurora, Libertad y finalmente Amaranta, nada nuevo en el desarrollo del cuento.
Hoy, dichosamente Amaranta extiende una mano, pues hasta el marco de la fotografía principal de esta historia se fué el día en que los muebles fueron serruchados.

-Sabés qué, Amaranta, si no fuera por vos, "Charlie no tuvo un detalle, ni Fito un qué necesitas"- dijo Carlitos mirando al vacío con voz apagada.
-¡¿Qué?! No entiendo nada... A mí no me venga con esas varas...
-Jajaja, descuidá Ama, lo que pasa es que después del tercer Vodka me da por hablar así...

Mientras tanto, el recuerdo se hace más grande, y a pesar de estar en otros asuntos, no puedo dejar de pensar en esta historia como el cuento más largo; no puedo dejar de buscar tus fotos entre mis cosas, no puedo evitar dejar morir a Carlitos para resucitarlo cada cierto tiempo.

CDV

jueves, noviembre 24, 2011

Intitulado 5

Y sin embargo,
estas son las verdaderas malas horas,
en las que ignoro a tu sombra que no se acostumbra a no recorrer la casa.

Y no resisto la tentación de recorrerla junto a ella,
de sentarnos a conversar sobre las fotos viejas,
de esa maldita afición por retratarte, por disfrutar
tus imágenes.

Y hoy descubro cuántas fotos tuyas
construyen mi camino,
cuántas veces te expuse al lente de mi cámara,
de cualquier cámara,
y descubro que mi afición por las fotografías
no es más que la afición de contemplar el paisaje
sereno de tu sonrisa,
de tus gestos,
de tu boca.

Y sin embargo aún,
no concibo cómo conciliar
esta situación de no quererte cerca,
de no necesitarte ya,
con las ganas de dibujar una vez más tu sonrisa.

miércoles, noviembre 23, 2011

La mala hora

Sí nena, lamento darte la bienvenida.
Ahora, las horas son así.
Descuida, conforme pasan,
uno se acostumbra a no quererlas más.

domingo, noviembre 20, 2011

Retomar ilusiones

Esta noche pido una licencia, para desbocarme hacia una ilusión pasajera, electrónica si se quiere, pero real.
Sí, a vos...
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Si tan sólo...
Ah, que vida esta la mía,
si tan sólo...

Qué te voy a decir, mas que si tan sólo,
hubieran sido tiempos de cantos-caracolas,
de otras utopías, de otras memorias.

Porque no te lo voy a negar,
si la vida consiguiera ser paralela,
en algún universo, en alguna región lejana,
yo quemaría los campos, rompería las puertas,
hoy le sonreiría a la noche,
sólo por vos...

Ah! qué caminos tan extrañamente complicados.
Porque no lo podés negar,
yo he sentido tu aliento cerca de mi mejilla,
te he visto desde la cercanía que sólo se obtiene
con las caderas apretadas.
Ah! qué distinto sería el mundo, el universo.

No lo creás, pero a veces, en lo oculto,
sólo logro tararear "si tuviera 10 años de menos que feliz",
haciendo la salvedad de la cantidad de años...

Mentiras 3 (Por favor)

Créeme, he vivido lo suficiente como para reconocer esa cara.
Créeme, por dios, yo sé lo que significa.
Créeme, yo puedo cruzar la galaxia entera
por deslizarme desde la frente a los labios...

Yo lo sé, y vos también,
para qué tirarlos si estamos tan cerca...

Créeme, por todos lo cielos,
que eso no nos hace bien.
Créeme, por favor, que lo disfruto.
Créeme, te lo repito, que esto no nos hace bien...

miércoles, noviembre 16, 2011

Dificultades

A veces lo difícil no está en poder dormir, o poder despertarse a tiempo; lo más difícil -y sólo a veces, repito- está en distinguir si lo vivido es real o fue un sueño.

sábado, noviembre 12, 2011

No te lo voy a negar.

No te voy a negar, que en momentos así quisiera que todo lo dicho sea mentira. Duermo del lado equivocado de la cama y siento la necesidad de voltearme, o de pelear caprichosamente con alguien mi derecho a ese lugar. Pero me doy cuenta que ahí estoy, sin nadie con quien pelear mis derechos, porque lamentablemente tengo derecho a todo.

No te voy a decir que ha sido fácil, ni que tengo los mejores días. No te voy a negar que a pesar de poder caminar con la frente en alto allá afuera, a veces tengo recaídas como esta. No te voy a negar que estoy aprendiendo y que me gustaría que podamos aprender juntos, pero inmediatamente me doy cuenta que caigo en el mismo error que nos llevó a esta situación.

La última madrugada sin dormir, con unos crayones viejos que encontré hice un boceto rápido de lo primero que se me ocurrió: al terminar pude ver que el juego había cambiado, ya no jugada al dibujante sino que jugaba a que vos estabas aquí todavía. He de reconocerlo, tuve miedo y juré que sería el último retrato tuyo que dibujo sin que estés.

No te voy a engañar, a veces tengo recaídas como estas. A veces tengo la sensación que entrarás por la puerta principal y yo gritaré que me hiciste falta, que este juego de no vernos en tanto rato es muy feo, que mejor paremos ya esta broma pesada... y entonces la sensación de nada, las ganas de nada, la nada absoluta me invita de nuevo; y yo que me alejo y de nuevo retomo las riendas de mí, pero me queda el sinsabor y la culpa de haber fantaseado con que esto era una broma de mal gusto.

No te lo voy a negar, voy caminando, pero a veces vuelvo la vista hacia atrás. Al menos ahora, cada vez que algo me trae un recuerdo puedo sonreir de lo bien que la pasamos, recordar y disfrutar el recuerdo, y ya no tengo que echarme a llorar.

No te lo voy a negar, es difícil.

jueves, noviembre 10, 2011

Resurreciones...

Hace dos días, que no asomaba mi naríz fuera de la puerta; de esa puerta que me resguarda del mundo. Hoy desperté, y me dí cuenta, caí en cuenta, pedí la cuenta: dos amaneceres con sus respectivas tardes pasaron fuera de mi cuarto, me saludaron por la ventana y yo ni siquiera los noté.

Hace dos noches, hace dos días, que no hablaba con nadie, que no pronuncié más que lo absolutamente necesario para que me dejaran aquí.

Hoy despierto, miro a mi alrededor y puedo palpar que de verdad estoy a solas conmigo, que sólo abrazo a mi alter ego. Hoy pido la cuenta, me doy cuenta, caí en cuenta que llevo 48 horas de nada, de comer nada, de vivir nada, de pensar nada, de fumar nada, de respirar nada.

Hoy que me toca despertar(me), que me toca retomar mis manos y aprender a escribir mi historia con mis propios lápices, quería hacer mío el consejo que me dio un amigo para curar la garganta pero aplicado a un dolor mayor. Sin embargo, llega una mano que se tiende entre la nada, una ayuda no pedida ni siquiera esperada, que me hace comprender que ya es hora, que debo salir a caminar.

Me tomo finalmente el atrevimiento de afrontar el mundo, de salir a caminar y poder mirar a la gente. De poder hablar, de escuchar mi voz luego de tantas horas de silencio. Porque no hablar puede ser también una forma de silenciarse por dentro, porque hacer silencio no necesariamente es sinónimo de pensar. Desde que desperté y al ver la factura de haber pasados dos días con sus noches encerrado en la nada, pensé mejor que durante estos dos días.

Casi no tengo voz, estoy afónico por la gripe, hasta llegué a pensar que era el efecto secundario del nudo que sentía en mi garganta al decir adiós. Pero hoy puedo decir, con la poca voz que me salga, que hemos hecho lo mejor. Faltan muchas cosas por decir, muchas por componer, muchas por perdonarme. Tengo mil versos que no te escribí, tengo cientos de canciones que no te enseñé por miedo a que no te gustaran, tengo miles de cosas que no te conté. Pero de nada me sirve y de nada te ayuda pensar en eso. Con el tiempo, sólo con el tiempo, podremos sentarnos a reflexionar nuestros caminos, nuestro sitio. Entonces será quizá el momento de enseñarte todo lo que tuve y que no te dí; pero hoy no es ese momento, hoy es el momento en que yo me debo perdonar.

Un día de estos te esperaré bajo un almendro, y podremos mirarnos sin llorar. Nos veremos con alegría, nos contaremos con tranquilidad cómo nos va a cada quién.

Hace dos días que no me asomaba por el mundo, y esta noche que lo hice lo encontré un poco cambiado. O quizás era yo, quizás yo lo ví distinto, porque soy distinto. En momentos así me gustaría que estuvieras aquí sólo para enseñarte lo distinto que soy, pero sé que no debo pensar así, que debo aprender a asombrarme yo mismo y con eso tener suficiente. Vos también debés aprender a hacerlo, si no es que ya lo sabés.

No deberías leer esto, y yo no debería escribirlo. Pero el impulso es mayor que yo. Sólo quería que supieras, por si lo necesitabas saber, que detrás de esa puerta que me resguarda del mundo, estoy aprendiendo a vivir y lo estoy haciendo bien. Hoy asomé mi nariz al mundo, y regresé con este mar de sensaciones y con la naríz fría por la noche. Amén.

CDV

domingo, noviembre 06, 2011

Intitulado 4

A veces me pregunto si no somos -sin quererlo-, si no nos convertimos -sin saberlo- en esa generación que aprendió a vivir en el borde de la nostalgia, en el extremo entre la locura y la paz, los que seguirán siendo igual de calaveras, los que aprendieron a bailar ese rock and roll sin sentido, ese vértigo de huir de los amores civilizados...

En fin, a veces me pregunto, si no será que por una mala broma del destino aprendimos a malvivir, sólo para encontrar la felicidad de la melancolía...

A veces me pregunto mucho, pero últimamente soy capaz de responder menos.

CDV

domingo, julio 03, 2011

Sinceridades nocturnas

Mirá,
seamos más sinceros.

Del cielo a la tierra sólo hay un mundo de distancia.
De vos a mí,
lo que queramos poner en el medio.

Mirá,
seamos más honestos.

El silencio en esta casa
nunca se siente.
Pero ahora,
no me deja dormir ni un minuto.

Tres horas

¿Cómo decir lo que no se conoce del todo?
¿hacia a dónde vas, compañera;
y hacia a dónde voy yo?

Si lo que importa es de dónde vienen
las ganas de abrazarte,
¿cuál es la importancia del reloj?