jueves, diciembre 27, 2012

Tango

¿Recordás la noche,
esa noche en que toqué tu boca?
Fue la misma noche
en que bailamos un tango
sobre la vieja cama.

Una canción eterna,
incendiaria,
como el fuego aquel
de nuestras miradas.

Alfredo SolanoCartas a un lugar lejano

viernes, diciembre 21, 2012

Sombra de lluvia III

Es como vivir siendo un loco
que cree,
que espera algo que nadie ve.

Se escucha las voces,
las voces gritan siempre,
gritan que me aparte del camino
y le pregunto al silencio
y el silencio me ignora.

Es como ser "la sombra de la meningitis",
a veces,
sólo a veces.

Y una noche de tantas,
cuando todos han gritado,
me vuelvo sombra.
Una sombra.
Y en el día camino derecho,
con la frente en alto,
y sonrío
y vivo
y hasta grito también,
como todos.

Pero cuando quedo solo de nuevo,
y ya no hay nadie de los que gritan,
vuelvo a ser sombra,
como de lluvia,
porque el silencio
sigue intacto por dentro.

martes, diciembre 18, 2012

De la piel y otros cóleras

Sin embargo esa noche se calló, pero no necesitaba decir más de lo que ya había dicho. Ambos asintieron con el silencio.
Alfredo Solano. La lechuza y el dragón
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Puede ser el agua del mar, o bien la del rio Magdalena. Da igual en estos momentos, porque lo importante es que lo sé. Bueno, no es lo más importante, es cierto, lo más importante aún me esconde su forma. Pero no es más grande esta locura de saber lo incierto, que la locura de caminar como sombras bajo los árboles en aquellas noches cuando el mundo rogaba morir.

La noche la tenemos, siempre la tendremos, esa noche: cuando asfixiamos temores con el humo de una chimenea. Porque sé hay ciertas cosas que aunque duerman en silencio, lo hacen porque esperan. Las cigarras y algunos sueños reverdecen, tienen esa mala costumbre; o buena, todo depende. Y las noches están del lado correcto, siempre lo están. Sólo hay que encontrarles el lado correcto.

lunes, diciembre 17, 2012

Vals en Cuatro

Cuatro días,
con sus cuatro noches.

Y la interrogante se quedó 
clavada en el garganta.

Y después, 
un rastro,
una sombra.
Nada.

Y agónico silencio.

martes, diciembre 11, 2012

Conceptual 5

No mujer, déjalo así. No hace falta que lo demores. Ya no se sentará en la mesa, ya no va a comer con nosotros.

No, deja. Puedes ir tranquila, yo me encargo de este desorden. Sí, eso sí. Puedes llevarte la manzana que está sobre la mesa. No, es posible que Frida no tararee más esa canción que te gusta, puede que Diego te sonría.

No, yo estoy bien. Sólo un poco trasnochado. Ya sabes que cuando duermo tan poco me da por pensar en un par de notas al aire. Do-sol.

Llévate el abrigo, no sea que te mueras de frío al volver. Cierra la puerta, y siente el viento de la noche en la cara. Sí, si puedes pasar por cigarrillos te lo agradecería.

No importa mucho, sólo sonríe, que pronto apagarán la luz.

sábado, noviembre 24, 2012

miércoles, noviembre 21, 2012

En la sombra de la lluvia II

-¡Claro que existe! -le contestó. Esa noche,  mientras los dragones pastaban, acercó su oído al corazón de ella -¿Ves?, de ahí viene la canción que buscas.
Alfredo Solano, La lechuza y el dragón
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Llúeveme,
mójame el cuerpo con tus besos.
Empápame de tu aroma,
cúbreme, como la noche,
con tu pelo.

Trae tus ojos como la neblina,
apura el paso,
entra a mi casa
y cierra la puerta tras de tí,
cierra la puerta
para que se quede
aquí adentro
la tormenta de tu abrazo,
la tempestad de tus besos.

Llúeveme,
empápame de tí.
No dejes
que se seque tu nombre
en mis labios.

Inunda mi cama,
moja mis sábanas,
trae el relámpago de tus caricias,
el invierno dulce de tu compañía.

Llúeveme,
esta noche,
esta vida.

Sombra de lluvia I

"...esa noche, el mundo se fue a la mierda, y nadie le avisó"
Alfredo Solano, La lechuza y el dragón

Te escribiré una carta, de esas que nunca se entregan, de las que queman el bolsillo si las guardas, de las que te amenazan por las noches y no te dejan dormir.

Una a una las palabras caerán muertas, heridas por la tinta, prisioneras sin retorno, sin aire.

Me gastaré los suspiros, mientras huyo del mundo, y el mundo me cobrará caro mi abandono, más caro aún.

Como figurilla de piedra, mi piel. Piel cansada, dura como roca, seca y fácil de olvidar. El manojo de heridas mal curadas, quedarán dentro. Como la noche en que los dragones devoraron la hierba.

Te escribiré de pronto, en la noche, cuando más falta hace que rompas la monotonía del invierno. Letra a letra, morirán las palabras.

Morirán, sin retorno, puede ser. Pero en mi boca queda una canción.

domingo, noviembre 18, 2012

Manzanas

Sueño con manzanas,
sueño en manzana,
muchas manzanas rodando
por la avenida segunda.

Manzanas que toman la calle,
que gritan, protestan.
Pañuelos, y botellas de agua
para el sol.

Manzanas dulces,
como tu boca
en los días que me besás,
en los días que gritás alegría,
rebeldía y lucha.

Sueño con manzanas,
como la que comimos juntos,
bajo el mediodía de manifestación.

miércoles, noviembre 14, 2012

El frío está en las cobijas


En momentos como este, no puedo hacer más que tirarme en la cama y fumar.

Fumar y dejar salir el humo a poquitos, lentamente; verlo como una gran nube casi inmóvil, flotando sobre mi nariz.

Cierro los ojos y puedo imaginarme un cuento, en el que estamos juntos, dormidos en una cabaña en el bosque, mientras el viento y el frío golpean la puerta.

Mi brazo se extiende sobre vos, y ambos estamos bajo las pesadas sábanas.

El silbido de una nueva ráfaga de viento afuera, me hace abrir los ojos; y la nube de humo sigue ahí, flotando. Y a pesar que el viento no logra entrar en mi casa, el frío habita aquí. El frío, que no es más que la ausencia de tu cuerpo, la distancia entre mi brazo y vos.

miércoles, noviembre 07, 2012

Confesiones del no-verano V

Por esas cosas de la vida te encuentro un día desnuda en mi habitación. Y no puedo negar la fascinación que me produce esa hermosa casualidad. La sorpresa de mirarte así, transparente, hermosa.

Cierro la puerta con cuidado para que nadie nos moleste, y cuelgo mi abrigo tras la puerta, como quien no se sorprende de encontrarte aquí, en este universo imposible.

Sonrío, con esa sonrisa nerviosa que me nace siempre que apareces frente a mí. Te ofrezco un té, compré leche en la mañana pensando que tal vez vendrías esta semana. No aceptas nada, no quieres nada de comer. Inclinas un poco la cabeza y me miras así, con esa mirada seria, profunda, la mirada que parece buscar el fondo de mis ojos, esa mirada que siento como una interrogante de dos vías.

Te acercas, pausadamente, yo sigo inmóvil. Te vuelvo a decir lo que ya conoces bien, que me encantan tus piernas, y ríes con ganas, pero rápidamente vuelves a poner esa mirada. Te acercas, tus ojos frente a los míos, cerca, muy cerca. Y te dejas ser.

A la mañana siguiente, salto de la cama, con las ganas incontenibles de sentarme a escribir un par de líneas, que no sé donde inician ni en qué terminarán. Pero necesito calmar la ansiedad que me produce la ausencia de tu boca, así que me siento y de una vez lo escribo todo.

Vuelvo a mi casa por la noche, y nuevamente, me asalta la necesidad de que fuera cierto, por lo menos un día, encontrarte por esas cosas de la vida desnuda en mi habitación.

miércoles, octubre 31, 2012

Shambala

Pasarás la noche, entre calaveras de azúcar y misteriosas sonrisas. En otro lugar, lejano, perdido, sentado en el autobús miraré por la ventana, miraré la vacía carretera. La lluvia golpeará las ventanillas, posiblemente reciba una llamada poco después de salir, y alguien me dirá lo que ya esperaba. Colgaré la llamada sin mucho ánimo, y trataré de dormir sin conseguirlo.

Recorrerás el instituto, tomarás fotografías que me calaran profundo en las madrugadas, reirás con alguna sorpresa de los muertos, y te verás radiante, como siempre logras verte a pesar de llevar una pena oculta.

Llegaré a mi casa pasada la media noche, pero podré conciliar el sueño hasta las seis de la mañana. A las ocho alguien tocará a mi puerta, le responderé mecánicamente, con coherencia pero sólo para salir al paso. En la tarde no recodaré qué dije.

Así pasarán los días, los meses, hasta que nos encontremos frente a frente en el oráculo del fin del mundo.

lunes, octubre 08, 2012

En la soledad del toque de queda

La última vez que me buscó
fue para gritarme ladrón,
y no por meterme en sus sueños.
Me señaló como mentiroso,
y no necesariamente por las veces
que me escapé para que soñaramos juntos.

La última vez
que se dignó a escribirme,
fue para echar por tierra
las esperanzas que su boca, que sus dientes,
eran capaces de construir sobre mis hombros.

La última vez,
quiso borrar con el codo
las caricias que mi mano le ofreció.

Hoy su silencio resulta elocuente,
la más mortífera arma
para torturar mi paso.

Y sin embargo,
admito que abrigo la esperanza
de escuchar una disculpa, alguna palabra
que intente justificar lo inombrable.
Entonces abandonaría el mundo nuevamente,
me lanzaría a alejar espíritus
y de nuevo, le construiría un puente
entre sus sueños y los míos.

Mas esta noche me siento aquí,
a la orilla de la calle
para verla pasar.
No pierdo de vista el teléfono,
intento no alejarme mucho,
por si me desea llamar.

Pero cada hora que pasa,
cada llamada equivocada,
cada vez que alguien
me quiere contar una nueva historia que no me interesa,
se acrecienta la pena y tras un largo
y dolido suspiro,
ella aparece más cómoda
en su silencio.

domingo, octubre 07, 2012

Confesiones del No verano IV

En otras ocasiones, lidiar con la gente que cree en santos es un problema. Existe un "no sé qué" que parece cautivar a algunos (la verdad creo que tengo bastante claro qué es ese "no sé qué").

Contra los santos autoproclamados es fácil competir, bueno, en realidad es fácil ganar. Lo cansado es competir contra la fe absurda, la esperanza de los inconclusos. Contra eso, a veces no se puede.

Yo no tengo fe. Pero bueno, tengo algo similar (o algo mejor). La confianza, aspecto central para levantarme en las mañanas. Tengo confianza, mucha y en muchos, y muchos la tienen en mí. Lo que duele es que me interesaba invitarla a caminar los domingos renegando de las misas, pero parece que prefirió rezar devotamente.

domingo, septiembre 30, 2012

El sueño

Los inconclusos bailaban en las noches alrededor de un puñado de piedras, mirando de reojo a los extraños. Los extraños, parecen no importarles las piedras, y cuando la vida les pone unas cuantas en el camino, las usan para construir un puente.

Los extraños son felices construyendo, miran con cierta pena a los inconclusos, pero los entienden. Si el puente no fuera necesario para no ahogarse, ellos quizá también bailarían acumulando piedras. Bailar es divertido, y las piedras son bonitas, hay que admitirlo. Pero los extraños prefieren verlas como parte de un puente.

Los inconclusos no entienden el obsesivo sueño de los extraños, y una y otra vez lanzan ofensas y hasta tratan de arrebatar las piedras del puente que construyen.

miércoles, septiembre 26, 2012

Bestiario personal II

VI
Es casi imposible iniciar un texto sin debatir conmigo sobre el origen del mismo. La razón subyacente pues, y siempre termino en la misma conclusión: necesito decirlo sin preocuparme por las consecuencias.
VII
Eso conlleva dos problemas más profundos aún: Siempre estoy dispuesto a asumir las consecuencias, por más desastrosas que sean. Y por el otro lado, tengo la terrible suerte de haber nacido con la necesidad de decir muchas cosas, de una o de otra forma, pero decirlas. Y eso siempre será mal visto.
VIII
Siempre hago cosas un tanto raras, los inconclusos me miran extraño, y a veces me parece que los extraños me miran como ajeno.
IX
Hay cosas que me obsesionan. Y hay obsesiones que no puedo evitar. Entre ellas, hablar.
X
Lo peor en la vida no es andarse por ahí creyendo en fantasmas. Eso es lo socialmente aceptado. El problema está cuando uno no cree en espíritus, ni les prende velitas de esperanza a los muertos: la gente parece temerle a una noche sin fantasmas, por lo que no aceptarán nunca que alguien ya no quiera llorar. En resumen, tengo años de pelear no con mis fantasmas, sino contra los fantasmas que la gente quiere inventarme.
XI
Hay una obsesión que siempre me mete en problemas, y aún así la sigo haciendo: me gusta mezclar mi vida, con la fantasía de vivir. Los problemas surgen cuando lo cuento: entonces quienes lo leen, piensan que lo verdadero es falso, y que mi verdadera vida es una buena ficción.
XII
Dos veces, que recuerde, me he visto frente a frente con la palabra insufrible. Las dos ocasiones hemos tenido que batirnos a muerte. Siempre pierdo, y tengo que admitir que lo soy.
XIII
Todo texto es parte de su contexto. Yo, soy parte de un universo muy particular. La vida se puso mejor cuando admití que mi contexto, es buscar el sencillo placer. Escribir un bestiario como este es por buscar el sencillo placer de hacerlo, es en resumidas cuentas una relación textual. Pero creo que la última relación textual que tuve, como toda buena novela, en vez de rosa se puso negra.

lunes, septiembre 10, 2012

Confesiones de verano III

Otras veces es más parecido a esto. O esto es más parecido a un circo, o el circo es como un teatro y el teatro es como esto y esto se parece más a todo. El problema principal se presenta cuando se deben repartir los papeles. ¿Quién va a querer estar del lado de las tablas sueltas? o mejor aún, jugarse la vida sin saber el final.

Un día de tantos, me dijeron que la clave es amar. ¿Pero amar qué? Esa sería una verdadera interrogante. Y en esta extraña obra, en esta extensa trama, amar el aire es un poco confuso por no decir cansado. Porque conforme la trama parece expandirse más, hacerse tan grande que no puede ser obviada ni aunque se quiera, ni aunque nos esforcemos.

Sí, puede ser que el absurdo se apodere poco a poco de la historia. Eso también puede ser.

Pero si escribir el guión en estas condiciones ya es todo un reto, no hablemos siquiera de meternos en nuestros papeles. Es casi como jugar a las escondidas sin saber con quién, contra quién, sin saber si nos toca buscar o escondernos.

Y la paso peor cuando ante el lente tenés que sonreír, y los papeles se reparten nuevamente, como una baraja. Y es evidente quién te tocar ser, pero quién queda tras la cámara, quién se quedó fuera de la escena y quién solamente cobra la entrada; eso es lo que nunca sabemos con certeza. Al menos no todos lo sabemos a tiempo.

Después, me preguntarás sobre el clima, el antojo de comer queso o la realidad, ese monstruo que habita en nuestras cabezas pero pretender independizarse. Y yo te ignoraré unos minutos, una noche, quizá una mañana, procurando que te des cuenta de mi indignación; sin embargo, lo más probable es que no preguntarás nada, y es casi un hecho que yo olvidaré todo al momento en que debas actuar para mí, conmigo.

Y de nuevo, al final de la noche, al final de las luces, de los aplausos, de memorizar tantas frases vacías, tantos nombres que nunca pude pronunciar correctamente, termino olvidando el guión y prefiero sentarme... entonces te miró desde acá, detrás del público. La rabia se acumula en mi garganta, y la trago como a un líquido viscoso.

Prefiero salir a fumar a la calle, dejar de lado el hecho de ser el que cobra en la puerta, y mejor caminar, caminar mucho silbando un tango sin pensar, con las manos en los bolsillos y los zapatos mojados. Caminar otra vez, lejos, sin conocer las calles, hasta cansarme.

lunes, septiembre 03, 2012

Rincones

En noches como esta, tengo la sensación de que andas deambulando por mi casa. Siento que en cualquier momento me asaltará tu abrazo por la espalda y me dejaré llevar por tu aroma hasta ese rinconcito cálido de tus besos.

Últimamente me suceden estas cosas, y no puedo estar seguro si es que alucino, me gusta soñar o simplemente necesito imaginarlo.

viernes, agosto 31, 2012

Incertidumbre

Ojalá pudieras contemplarte desde acá.
Ojalá, pido, que pudieras verte desde mi memoria, admirar las noches juntos, soñar con esos momentos en los que compartimos un silencio, un abrazo, un milagro.

Sería hermoso tenerte siempre en esos instantes esporádicos de tu sonrisa, en ese trémulo brillo de tu mirada. Ojalá fuera yo algo más que esa minúscula materia que te enajena del mundo. Desearía dejar de ser parte de tu sueño para ser parte de tu vida.

Pero cada noche, sobre todo en las noches como hace tres días, debo caer en cuenta que no soy más que el sueño imposible de lo que pretendes llegar a vivir con los años y que en tu vida, en la vida, no existe un espacio para mí. Entonces pienso con justicia, con la terrible justicia que recarga mi lomo, que no habrá nunca un lugar para mi abrazo, para mi espalda en tu cama, para dejar de ser sueño y empezar a vivir contigo.

Entonces me pongo digno e intento caminar hacia adelante. Entonces recuerdo de dónde vengo, recuerdo las noches terribles espantando fantasmas ajenos, lidiando con miedos terribles, deshaciendo oscuridades ajenas. Me vuelvo hacia mi reflejo en tu mirada vacilante y veo que en tus ojos, al final, en tus terribles ojos que siempre me hacen caer, no hay espacio para mi irremediable camino.

Y tiendo una mano, siempre te tiendo la mano para que te aferres a mi paso. Pero no quieres caminar, estás cansada creo. Y cansado me siento también. Es cuando el mundo se vuelve dilema y la detonante toma forma de pájaro que vuela alto, muy alto, como para que vos o yo lo podamos alcanzar.

martes, agosto 21, 2012

Giroscopio

Algunas veces me despierto, y siento ganas irremediables de buscar tu boca. De tantear en la oscuridad por tu hombro, deseando refugiarme en tu aroma.

Hay noches en las que sufro esa extraña enfermedad que lleva tu nombre, una enfermedad cruel que no me deja dormir tranquilo. Son esas noches en las que tu solo recuerdo es un alivio, y la seguridad de tenerte cerca al día siguiente se convierte en bendición.

Como con el giroscopio que encontré anoche en mi baúl rojo, aún no comprendo bien las misteriosas fuerzas que trabajan en silencio.

viernes, agosto 03, 2012

Hiperbólica

Algunas veces es como esas historias que una vez nos contaron o que vimos pasar en la pantalla del cine. Una de esas historias que cuando se están acabando, vuelven como por encanto a la mitad.

Y otras veces, simplemente siento que me hago viejo muy rápidamente. Y me da por quedarme mirando al vacío, sin querer pensar o sentir absolutamente nada. Y hasta soy capaz de dormir pesadamente, un sueño viscoso.

Y luego, la duda. La duda eterna, la recurrente. Y me llama por teléfono un amigo y me hace un par de preguntas. Respondo mecánicamente, y olvido la conversación.

Y vuelvo al vértigo constante de la incertidumbre. Y es en esa etapa donde se resume la vida, donde se resume mi vida: el vértigo.

domingo, julio 15, 2012

Introspección I

El buen cine,
el amor a coleccionar libros,
el whisky malo
y la pasión por las noches frías.

La comida que se recalienta,
el viejo truco del silencio-no-aprendido,
el viaje de las sonrisas furtivas
y el remordimiento constante de una vida irresponsable
pero llena de compromisos.

Las manos que dejé
colgadas en tantas paredes,
los abrazos que cuestan apagar
como las brasas de este tabaco barato.

La obsesión por los recuerdos,
por coleccionar alguna ayuda para no olvidar;
las muchas cosas que he olvidado 
y me asaltan en un sueño.

El reloj de la pared que me mira
de reojo,
saludando cada noche
con la misma hora inconclusa.

El silencio otra vez,
siempre el silencio,
la recurrente palabra,
la memoria que se trastoca.

La rebeldía, el fondo y la forma;
y en la última estación del viaje
se dibuja la esperanza, la utopía,
la extraña figura que toma el amor.
Incomprensible, ermitaño a veces,
errado en apariencia, "simpático" quizá.

Y es todo eso,
lo que me ha hecho ser
este hombre en suspendido,
en búsqueda constante, caminante pues.
Es todo esto, en principio,
pero nunca en final.

domingo, julio 08, 2012

95

Me gusta cuando te reto, y te inventás una metáfora nueva para descifrar. Sentarme a desgranar palabras que casi pueden traerme el sabor de tu beso.

Me gusta la sensación a triunfo que en mí has logrado, esa manera de sentirme embriagado de vivir. Me gusta, sin dudarlo, la locura de encontrarte a deshoras en la soledad, de mirarte así de cerca, y que tus ojos brillen al rodar las palabras.

Me gusta disfrazarme de absurdo desconocido, aunque más me gusta tomar tu mano por la plaza, y entre las palomas y los músicos, tenerte lo más cerca, aquí contra mi pecho.

Me gusta, no lo puedo negar, cuando me retás a que no diga nada o mejor aún, cuando me has retado a hacer público un simple corazón. Me gusta el juego de tus labios (no saqués la lengua en público, porque nos podés meter en un problema).

Me gusta cuando tengo que regresar solo a mi casa, viajando distraído por la ventana del autobús, pero vuelvo la cabeza de pronto y descubro -grata sorpresa- que en el hombro de mi abrigo se quedó tu olor. Y me lleno de sensaciones nuevamente, y me dan terribles ganas de regresar.

Me gusta el café, el té y los helados. Pero más me gustaría verte despertar una mañana, sin prisa, sin relojes tiranos, ni asuntos de cada cual por atender. Enredarme nuevamente con calma en tu cabello y desayunar más besos y menos pan.

Me gustaría, en fin, algunas cosas más. Pero lo importante es que tienes tiempo y yo ganas de caminar.

viernes, julio 06, 2012

Dimelo en la plaza

Mirá, no sé si sabés que es sólo una cuestión de actitud. Bien, superada la discusión, entonces. O al menos eso creo.

Pero lo que sí es el colmo, es que todo es más sencillo de lo que parece. Sin embargo, a veces se ve más complicado. Es cuando las sospechas de crímenes, estafas y sicarios vienen a colación. Y nuevamente debo resaltar que "no entiendo el móvil del crimen a menos que sea pasional".

En fin, lo importante es saber que la diplomacia es un juego que se maneja alejado a la superstición, porque el universo ya encontró su partícula esencial. Y no me refiero a las noticias recientes, sino a las que conocemos hace más de 20 años atrás.

Debo añadir -y no te hablo a vos, amor-, que los idealistas nunca tuvieron la razón al analizar que las cosas tienen movimiento.

Hacerlo todo, sin importar lo que los sicofantes griten en las plazas.

lunes, julio 02, 2012

La piedra en el rio

Otros días, me imagino esperando la llamada del director de la orquesta: -Oye Carlos, ya está listo el círculo.

Desde luego despierto y me doy cuenta que todo fue una promesa, de esas de mentiras, como cuando alguien lanza la piedra al rio para saber qué tan profundo es el paso.

Lo más interesante de todo es comprender que -aunque no sea exclusiva- en el toque de queda la soledad encaja tristemente bien.

lunes, junio 18, 2012

Confesiones de un día violento

Debo admitir que en los últimos días ando un poco violento. Es más, tanta es mi violencia que soy capaz de comprar galletas con figuras de patitos y le como sólo la cabeza.

Así de cruel puedo ser.

jueves, junio 14, 2012

En el círculo

¡Rompeme el pecho con tu espuma!
Dale, vení y estrellá ese silencio
contra los círculos desterrados
que dibujaron los eclipses, el azar.

Dejá el abrigo sobre el asiento,
que incendiar los bosques
no es tan grave como la vez
que nos dejamos soñar en tono azul.

Buscame en la tarde, si querés,
estaré donde siempre he estado:
derrumbando castillos,
con la única promesa
del nuevo mundo
que mis dedos te pueden construir.

sábado, abril 28, 2012

Fugaz

Como una luz fugaz,
en el centro de la habitación.
El mundo se detiene por un instante
y yo me quedo imaginando,
descifrando las siluetas iluminadas.

Vos te vas,
de nuevo la oscuridad lo cubre todo,
y yo,
sigo imaginando, pensando,
disfrutando el pensarte
como en aquel sueño.

La sensación en los labios,
el calor del abrazo
y tu nombre dentro del pecho.

Vos te vas,
como siempre,
nunca en algún sitio, siempre de paso,
y yo a la espera
del momento en que los sueños
sean lo que deben ser.

martes, abril 24, 2012

Bestiario personal I

I
Hay tres o cuatro cosas que nunca le he dicho a nadie. Hay otras dos que sólo le he dicho a dos personas. Hay otras que ni yo mismo quiero pensarlas, por miedo.

II
Siempre seguí siendo un soñador, aunque no lo quiera admitir. Paso horas enteras soñando, mientras finjo que "estoy pensando en cosas importantes". Pero la verdad, estoy perdido en las fantasías propias y ajenas. Por dentro, sonrío.

III
No lo sabrás nunca, posiblemente. Pero hay como dos libros, entre todos, que me han cambiado la vida. No para bien, puede ser. Pero sí me describieron sus personajes, con amargo placer. Así, fracasado.

IV
A veces, creo que es evidente. Otras veces estoy casi convencido que soy una genialidad de actor, o al menos que con los años uno aprende a aparentar como un dios. Pero la verdad, es que soy el mismo chico tímido que nunca pudo decir palabra no ensayada en público. La torpeza, esa torpeza, la social, es terrible.

V
Existen un par de miedos que nunca pude dejar atrás. En el transcurrir de la melancólica vida, los fui sorteando de manera un poco simpática (sólo por decirlo de alguna manera). Pero a veces a uno se le acaba la suerte y toca encontrar una salida. Ahí es cuando se descubre que no se puede apostar la vida a las casualidades.

domingo, abril 22, 2012

Soñar

A veces siento que voy a estallar. No estallar en llanto, ni en "estrés"; tampoco estallar de locura (bueno, eso depende de la perspectiva con que se mire, claro está). Sino que creo que voy a estallar en sueños, en frases sueltas, en historias, en poesías-mal-logradas. Puedo estallar en una canción o tres, quizá hasta en una sinfonía, porque la siento aquí adentro, en un movimiento que va así: "ta, tarará, tara, taaaaa...".

Puedo estallar, créeme, claro que puedo. Pero esas veces, cuando siento que voy estallar, huyo de cualquier encuentro que pueda ser detonante: busco una banca en la esquina de un parque o me instalo en una habitación vacía o me siento en el último asiento del autobús. Y entonces, ahí, en ese diminuto mundo aparte de todo, escribo dos o tres notas, hago cinco garabatos y me dejo soñar.

A veces creo que voy a estallar. Y hoy, es una de esas ocasiones.

viernes, abril 20, 2012

86 Náuseas

No hay nada como esperarte,
así,
al acecho, desde aquí.
Con la ansiedad comiendo por dentro,
con deliciosas náuseas,
con peligrosas sonrisas
solitarias.

Nada como esperarte,
así,
hermosa. Negada.

85

Lo admito,
esto me sucede por lo menos cada dos años.

A veces, menos, pero es normal. Mañana, el circo, la lluvia y el llanto.
Luego, la noches, las ansias, la sonrisa sin razón.

Y de nuevo, ella:
la incierta figura de ella.

Sombra pues, o una silla vacía.
Pero es ella, claramente.
O al menos estará claro hasta que salga el sol.

En fin,
hay que admitirlo.
Viajar en autobús ya no es lo mismo.

sábado, abril 07, 2012

La dirección del viento

Con permiso... Gracias.
___________________

Hace unos años éramos muchos, los que veían la página en blanco o el cursor parpadeando a la espera. Hace unos años, nos buscábamos con ansias, así de página en página. "Excelente amigo, mirá este que es nuevo".

Hace unas semanas he visitado viejos lugares, lindos altares que hoy son ruinas derrotadas por el tiempo, sitios hermosos conquistados por la maleza. Los he vuelto a visitar en el afán de saberme un sobreviviente y de querer ver a los amigos en pie. Hoy sólo quedan las muestras de afectos pasados, un pasado que parece vivir sólo de recuerdos.

Si la humilde afición por soltar cada noche lo que llevamos dentro del pecho, es más fuerte que el reconocer nuestras carencias, he de suponer que las sombras de lo que fuimos deben deambular por ahí, igual que yo hoy floto a la deriva. ¿Dónde están, pues, aquéllos compañeros que navegaron en sus barcas junto a la mía? ¿Fueron derrotados igual que yo por el cambio del viento? ¿Volverán a lanzarse al agua o sólo se quedaron mirando la vida en 140 caracteres?

A los que vivieron esa época, y hoy se sientan en una playa lejana a mirar (imagino que con tristeza) el mar. A ellos, este breve recuerdo.

miércoles, abril 04, 2012

Infinitos 83

Una licencia, no tan poética.
__________________

Dejame que te lea,
que me pueda ver en la oscuridad
de tus ojos.

Dejame perderme en la plenitud
de tus sueños,
en el silencio duro
de tus pasos.

Desearía tantas horas
admirando la basta aurora
de tus manos,
que en fugaces segundos
disfruto con disimulo malogrado
mientras piensas en la ignominia del fracaso.

Dejame vivir un par de segundos,
ese leve instante, el diminuto espacio
de sentirme enorme
ante el destino, ante las fuerzas contradictorias
que te atan al camino.

Y luego podrás,
esta noche -como todas las noches-
volver a la espera de la esfera
infinita,
que sonreirá de nuevo
al llegar la madrugada...

sábado, marzo 31, 2012

Silencio

El perfume de su cuello
el abrigo de sus manos.

El refugio de su beso
el silencio del desterrado.

Y al final
nada más que una nota
que reivindica un hasta-luego
una corrección a lápiz
un dibujo de un adiós.

domingo, marzo 18, 2012

81

¿Te acordás
cuando teníamos noches enteras
para poder tirarnos al pie de la ventana
y mirar hacia el cielo,
buscar estrellas y dibujar
una luna en la que pudiéramos creer
-porque nosotros tenemos la curiosa libertad
de no creer en nada, en nadie-?

¿Te acordás lo que era
pasar una tarde entera sonriendo,
jugando a juntar nuestras narices,
o jugando a lo de tus pies fríos
bajo las sábanas,
vos y yo dando vueltas en la pequeña cama,
mientras el mundo se caía a pedazos?

¿Te acordás,
igual que yo,
de las ganas enormes de tirarnos al vacío
y que importe nada más que sentir tu mano
o pronunciar tu nombre?

¿Te acordás que cada noche,
cada día era un reto estar juntos,
era un reto sonreir, era un reto no llorar?

¿Te acordás de cada una de estas cosas,
te acordás de mí?
O simplemente hacés
lo que yo hago:
prefiero no pensar en este momento,
no pensar en el pasado
y no se diga siquiera pensar en mañana
-porque eso es pecado mortal-.

Sin embargo,
mantengo la esperanza de que tengas
lindos recuerdos que te reconforten,
así como a mí a veces -algunas veces-
me es fácil recordar con una sonrisa
sin sentir el pecho apretado
y algo gris frente mis ojos.

sábado, marzo 10, 2012

80 - De madrugada

Se necesita de fondo, música de algún buen tango...
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Cinco meses desde que en un rincón
de mi habitación me mira
con desconfianza sufrida
un ingrato placer.

Con mirada furtiva
en silencio me amenaza
una tristeza escondida
de desea causar la muerte de una vez.

En silencio y decidida
la fría noche me persigue
para mostrarme los recuerdos
que me hagan enloquecer.

Tantos años compartiendo sueños,
riendo y dejándonos vivir,
hasta que una noche desdichada
un malévolo sueño irrumpió
el descanso, premonición
de todo lo que esa tarde sucedió.

Desde entonces ya no duermo,
ya no sueño y ya no espero.
Prefiero en la madrugada
salir a buscar,
lo que nunca he perdido
porque lo que tuve
sé que no lo voy a encontrar.

martes, marzo 06, 2012

Apoyo

-Carlos, ¡no puede ser! ¿Y ahora que hacemos con vos?
-Adrianita, no sé pero así es esto...
-Bueno, por lo menos ahora podés leer las Tesis de Pulacayo, para que te entretengás...

Nunca falta encontrar un apoyo incondicional que hable en los mismos términos en que se busca. Algunos le llaman "la enfermedad", yo diría que es un código.

viernes, marzo 02, 2012

78 - Intitulado 6

¿Quién nos entenderá?
Cuando vos buscás la sal,
sentada en la arena mirando
la melancólica pena que arrastra el mar;
yo me siento con el vino y la sonrisa puesta
como invitado en una mesa
que no te contaré.

Mientras vos andás delirante
fresca y repartiendo tu alegría,
yo me voy a buscar por la ciudad
una sonrisa ajena
que sea capaz de traer abrigo
en este olvido.

Y sin embargo,
te busco y me buscás.
De alguna forma extraña forma
el ritual nos ha enseñado a levantar murallas
que nos ahoguen,
para después recibir una tenue brisa
de tu boca.

Pero detrás de las paredes,
detrás de estos muros,
la interrogante se erige como algo más aterrador,
como algo que se esconde pero se intuye,
como lo que no queremos conocer.

Te recuerdo, me recordás.
Estamos a un metro de distancia, mirándonos,
recostados en la alfombra soñando mundos paralelos.
Ahora estamos en la luna, mirando una estrella cercana
queriendo construir un nuevo mundo.

Pero ya te has ido,
ya nos estás en la alfombra,
ya no estás detrás de la pared,
ya no estás en el silencio
cómplice de la nostalgia.
Te has ido y yo también,
y lo que hemos dejado atrás
son fragmentos de algo
que nadie sabrá cómo recomponer,
cómo volver a armar.

Después del silencio,
después de la ausencia,
después de alfombra,
de los brazos, del ovido,
después de los sueños,
de la nostalgia, de la sonrisa ajena,
de mi voz callándose a pocos,
¿Quién nos entenderá?

miércoles, febrero 29, 2012

De mi deseo y pedro guerra

Si alguna vez he deseado ser músico,
es para poder escribirte una canción como esta:

Te seguiré hasta el final
te buscaré en todas partes
bajo la luz y las sombras
y en los dibujos del aire

Te seguiré hasta el final
te pediré de rodillas
que te desnudes amor
te mostraré mis heridas

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre

Te seguiré hasta el final
entre los musgos del bosque
te pediré tantas veces
que hagamos nuestra la noche

Te seguiré hasta el final
con el tesón del acero
te buscaré por la lluvia
para mojarme en tu beso

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada

Te seguiré hasta el final
por la escalera del viento
para rogarte, por Dios
que me hagas sitio en tus besos

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada.

(Pedro Guerra)

El que esté libre de deseo, que tire la primera piedra...

lunes, febrero 27, 2012

Confesiones de verano II:

He de admitirlo:
me gusta mirarte así,
inquieta, nerviosa.

Me gusta buscar un tema para hablar,
me gusta esto. He de admitirlo.

Sé que no hay pretextos, ni ambiciones.
No puedo forjar sueños
donde no hay siquiera esperanzas.

Pero me gusta verte así,
evidentemente inquieta.
Aunque sólo sea
por el reflejo de mi mirada.

lunes, febrero 20, 2012

Una noche de verano

Te imagino ahí, nuevamente.
En ese sillón, con los pies recogidos,
balanceando la copa, en la copa el vino,
en el vino esa noche.

Te imagino ahí,
nuevamente,
sentada en mi sala.
Cómo siempre soñé,
cómo nunca me atreví a imaginar.

Te recuerdo ahí,
lo Beatles ruedan en el disco,
el vino se acaba y la noche también.

Ahí, otra vez quisiera que estés,
y no lo harás.
Eso no hace falta que lo mencionés.

Te imagino aquí,
nuevamente.
Te imagino aquí,
con eso basta.

CDV

sábado, enero 07, 2012

Algunas reglas de convivencia vecinal

Siempre los vecinos!!!
En estos rumbos no podemos vivir sin tener vecinos, y siempre son un mundo de historias aún cuando no los conozcamos. Hoy un amigo me contaba su historia reciente, y me recordó que todos hemos tenido que escuchar las aventuras que no nos dejan dormir... cuando se vive de pared de por medio, por lo menos baje el colchón al piso.

Gritos, los vecinos siempre gritan, es como un requisito para vivir en espacios pequeños, apartamentos pegadítos y nada aislantes de sonido. Algunos gritos de placer que nos desvelan cuando necesitamos madrugar, otros los típicos gritos de los vecinos que no saben conversar si no es 20 decibeles arriba.

Y nunca falta: El equipo de sonido a todo volumen, con la peor música que se les pueda ocurrir. Es otro requisito, los vecinos se acomodan de la forma que la música que les guste a unos sea detestable para el otro.

Hemos de recordar además, que siempre de cada 10 vecinos, debe haber como mínimo una vecina que nos  mueva el piso. Es otra regla, sino se cumple se hace una asamblea distrital para reorganizar el barrio. Ah y siempre hay como mínimo 1 vecino que maltrate a su perro y 1 señora (conozco un caso excepcional de dos "señoritas") que es "la señora de los perros (o gatos, o pericos)" del barrio, o sea la del pequeño zoológico.

Siempre me he preguntado qué pensarán mis vecinos de mí. Todos deberían preguntarse eso, porque siempre uno tiene toda una caracterización de los vecinos, inevitablemente, es otro requisito de la sana convivencia. De los ruidos que salen de tu apartamento te diré quien eres, como el futbolista que vivía en el apartamento de arriba, yo juraba andaba en zapatos de tacón alto todo el día. Aunque en realidad la otra regla de la convivencia, es que ese "quien eres" nunca se le dice de frente al vecino o vecina. Eso violaría todo los principios éticos y morales del alquiler. Por eso mismo, uno siempre se pregunta; ¿Qué demonios prensarán mis vecinos de mí? ¿Será lo que yo pienso de ellos? Malditos chismosos desgraciados, entonces.... (Disculpen el arrebato).