miércoles, febrero 29, 2012

De mi deseo y pedro guerra

Si alguna vez he deseado ser músico,
es para poder escribirte una canción como esta:

Te seguiré hasta el final
te buscaré en todas partes
bajo la luz y las sombras
y en los dibujos del aire

Te seguiré hasta el final
te pediré de rodillas
que te desnudes amor
te mostraré mis heridas

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre

Te seguiré hasta el final
entre los musgos del bosque
te pediré tantas veces
que hagamos nuestra la noche

Te seguiré hasta el final
con el tesón del acero
te buscaré por la lluvia
para mojarme en tu beso

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada

Te seguiré hasta el final
por la escalera del viento
para rogarte, por Dios
que me hagas sitio en tus besos

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada

Y con las luces del alba
antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe
y se hagan polvo las alas
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada.

(Pedro Guerra)

El que esté libre de deseo, que tire la primera piedra...

lunes, febrero 27, 2012

Confesiones de verano II:

He de admitirlo:
me gusta mirarte así,
inquieta, nerviosa.

Me gusta buscar un tema para hablar,
me gusta esto. He de admitirlo.

Sé que no hay pretextos, ni ambiciones.
No puedo forjar sueños
donde no hay siquiera esperanzas.

Pero me gusta verte así,
evidentemente inquieta.
Aunque sólo sea
por el reflejo de mi mirada.

lunes, febrero 20, 2012

Una noche de verano

Te imagino ahí, nuevamente.
En ese sillón, con los pies recogidos,
balanceando la copa, en la copa el vino,
en el vino esa noche.

Te imagino ahí,
nuevamente,
sentada en mi sala.
Cómo siempre soñé,
cómo nunca me atreví a imaginar.

Te recuerdo ahí,
lo Beatles ruedan en el disco,
el vino se acaba y la noche también.

Ahí, otra vez quisiera que estés,
y no lo harás.
Eso no hace falta que lo mencionés.

Te imagino aquí,
nuevamente.
Te imagino aquí,
con eso basta.

CDV