sábado, abril 28, 2012

Fugaz

Como una luz fugaz,
en el centro de la habitación.
El mundo se detiene por un instante
y yo me quedo imaginando,
descifrando las siluetas iluminadas.

Vos te vas,
de nuevo la oscuridad lo cubre todo,
y yo,
sigo imaginando, pensando,
disfrutando el pensarte
como en aquel sueño.

La sensación en los labios,
el calor del abrazo
y tu nombre dentro del pecho.

Vos te vas,
como siempre,
nunca en algún sitio, siempre de paso,
y yo a la espera
del momento en que los sueños
sean lo que deben ser.

martes, abril 24, 2012

Bestiario personal I

I
Hay tres o cuatro cosas que nunca le he dicho a nadie. Hay otras dos que sólo le he dicho a dos personas. Hay otras que ni yo mismo quiero pensarlas, por miedo.

II
Siempre seguí siendo un soñador, aunque no lo quiera admitir. Paso horas enteras soñando, mientras finjo que "estoy pensando en cosas importantes". Pero la verdad, estoy perdido en las fantasías propias y ajenas. Por dentro, sonrío.

III
No lo sabrás nunca, posiblemente. Pero hay como dos libros, entre todos, que me han cambiado la vida. No para bien, puede ser. Pero sí me describieron sus personajes, con amargo placer. Así, fracasado.

IV
A veces, creo que es evidente. Otras veces estoy casi convencido que soy una genialidad de actor, o al menos que con los años uno aprende a aparentar como un dios. Pero la verdad, es que soy el mismo chico tímido que nunca pudo decir palabra no ensayada en público. La torpeza, esa torpeza, la social, es terrible.

V
Existen un par de miedos que nunca pude dejar atrás. En el transcurrir de la melancólica vida, los fui sorteando de manera un poco simpática (sólo por decirlo de alguna manera). Pero a veces a uno se le acaba la suerte y toca encontrar una salida. Ahí es cuando se descubre que no se puede apostar la vida a las casualidades.

domingo, abril 22, 2012

Soñar

A veces siento que voy a estallar. No estallar en llanto, ni en "estrés"; tampoco estallar de locura (bueno, eso depende de la perspectiva con que se mire, claro está). Sino que creo que voy a estallar en sueños, en frases sueltas, en historias, en poesías-mal-logradas. Puedo estallar en una canción o tres, quizá hasta en una sinfonía, porque la siento aquí adentro, en un movimiento que va así: "ta, tarará, tara, taaaaa...".

Puedo estallar, créeme, claro que puedo. Pero esas veces, cuando siento que voy estallar, huyo de cualquier encuentro que pueda ser detonante: busco una banca en la esquina de un parque o me instalo en una habitación vacía o me siento en el último asiento del autobús. Y entonces, ahí, en ese diminuto mundo aparte de todo, escribo dos o tres notas, hago cinco garabatos y me dejo soñar.

A veces creo que voy a estallar. Y hoy, es una de esas ocasiones.

viernes, abril 20, 2012

86 Náuseas

No hay nada como esperarte,
así,
al acecho, desde aquí.
Con la ansiedad comiendo por dentro,
con deliciosas náuseas,
con peligrosas sonrisas
solitarias.

Nada como esperarte,
así,
hermosa. Negada.

85

Lo admito,
esto me sucede por lo menos cada dos años.

A veces, menos, pero es normal. Mañana, el circo, la lluvia y el llanto.
Luego, la noches, las ansias, la sonrisa sin razón.

Y de nuevo, ella:
la incierta figura de ella.

Sombra pues, o una silla vacía.
Pero es ella, claramente.
O al menos estará claro hasta que salga el sol.

En fin,
hay que admitirlo.
Viajar en autobús ya no es lo mismo.

sábado, abril 07, 2012

La dirección del viento

Con permiso... Gracias.
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Hace unos años éramos muchos, los que veían la página en blanco o el cursor parpadeando a la espera. Hace unos años, nos buscábamos con ansias, así de página en página. "Excelente amigo, mirá este que es nuevo".

Hace unas semanas he visitado viejos lugares, lindos altares que hoy son ruinas derrotadas por el tiempo, sitios hermosos conquistados por la maleza. Los he vuelto a visitar en el afán de saberme un sobreviviente y de querer ver a los amigos en pie. Hoy sólo quedan las muestras de afectos pasados, un pasado que parece vivir sólo de recuerdos.

Si la humilde afición por soltar cada noche lo que llevamos dentro del pecho, es más fuerte que el reconocer nuestras carencias, he de suponer que las sombras de lo que fuimos deben deambular por ahí, igual que yo hoy floto a la deriva. ¿Dónde están, pues, aquéllos compañeros que navegaron en sus barcas junto a la mía? ¿Fueron derrotados igual que yo por el cambio del viento? ¿Volverán a lanzarse al agua o sólo se quedaron mirando la vida en 140 caracteres?

A los que vivieron esa época, y hoy se sientan en una playa lejana a mirar (imagino que con tristeza) el mar. A ellos, este breve recuerdo.

miércoles, abril 04, 2012

Infinitos 83

Una licencia, no tan poética.
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Dejame que te lea,
que me pueda ver en la oscuridad
de tus ojos.

Dejame perderme en la plenitud
de tus sueños,
en el silencio duro
de tus pasos.

Desearía tantas horas
admirando la basta aurora
de tus manos,
que en fugaces segundos
disfruto con disimulo malogrado
mientras piensas en la ignominia del fracaso.

Dejame vivir un par de segundos,
ese leve instante, el diminuto espacio
de sentirme enorme
ante el destino, ante las fuerzas contradictorias
que te atan al camino.

Y luego podrás,
esta noche -como todas las noches-
volver a la espera de la esfera
infinita,
que sonreirá de nuevo
al llegar la madrugada...