domingo, julio 15, 2012

Introspección I

El buen cine,
el amor a coleccionar libros,
el whisky malo
y la pasión por las noches frías.

La comida que se recalienta,
el viejo truco del silencio-no-aprendido,
el viaje de las sonrisas furtivas
y el remordimiento constante de una vida irresponsable
pero llena de compromisos.

Las manos que dejé
colgadas en tantas paredes,
los abrazos que cuestan apagar
como las brasas de este tabaco barato.

La obsesión por los recuerdos,
por coleccionar alguna ayuda para no olvidar;
las muchas cosas que he olvidado 
y me asaltan en un sueño.

El reloj de la pared que me mira
de reojo,
saludando cada noche
con la misma hora inconclusa.

El silencio otra vez,
siempre el silencio,
la recurrente palabra,
la memoria que se trastoca.

La rebeldía, el fondo y la forma;
y en la última estación del viaje
se dibuja la esperanza, la utopía,
la extraña figura que toma el amor.
Incomprensible, ermitaño a veces,
errado en apariencia, "simpático" quizá.

Y es todo eso,
lo que me ha hecho ser
este hombre en suspendido,
en búsqueda constante, caminante pues.
Es todo esto, en principio,
pero nunca en final.

domingo, julio 08, 2012

95

Me gusta cuando te reto, y te inventás una metáfora nueva para descifrar. Sentarme a desgranar palabras que casi pueden traerme el sabor de tu beso.

Me gusta la sensación a triunfo que en mí has logrado, esa manera de sentirme embriagado de vivir. Me gusta, sin dudarlo, la locura de encontrarte a deshoras en la soledad, de mirarte así de cerca, y que tus ojos brillen al rodar las palabras.

Me gusta disfrazarme de absurdo desconocido, aunque más me gusta tomar tu mano por la plaza, y entre las palomas y los músicos, tenerte lo más cerca, aquí contra mi pecho.

Me gusta, no lo puedo negar, cuando me retás a que no diga nada o mejor aún, cuando me has retado a hacer público un simple corazón. Me gusta el juego de tus labios (no saqués la lengua en público, porque nos podés meter en un problema).

Me gusta cuando tengo que regresar solo a mi casa, viajando distraído por la ventana del autobús, pero vuelvo la cabeza de pronto y descubro -grata sorpresa- que en el hombro de mi abrigo se quedó tu olor. Y me lleno de sensaciones nuevamente, y me dan terribles ganas de regresar.

Me gusta el café, el té y los helados. Pero más me gustaría verte despertar una mañana, sin prisa, sin relojes tiranos, ni asuntos de cada cual por atender. Enredarme nuevamente con calma en tu cabello y desayunar más besos y menos pan.

Me gustaría, en fin, algunas cosas más. Pero lo importante es que tienes tiempo y yo ganas de caminar.

viernes, julio 06, 2012

Dimelo en la plaza

Mirá, no sé si sabés que es sólo una cuestión de actitud. Bien, superada la discusión, entonces. O al menos eso creo.

Pero lo que sí es el colmo, es que todo es más sencillo de lo que parece. Sin embargo, a veces se ve más complicado. Es cuando las sospechas de crímenes, estafas y sicarios vienen a colación. Y nuevamente debo resaltar que "no entiendo el móvil del crimen a menos que sea pasional".

En fin, lo importante es saber que la diplomacia es un juego que se maneja alejado a la superstición, porque el universo ya encontró su partícula esencial. Y no me refiero a las noticias recientes, sino a las que conocemos hace más de 20 años atrás.

Debo añadir -y no te hablo a vos, amor-, que los idealistas nunca tuvieron la razón al analizar que las cosas tienen movimiento.

Hacerlo todo, sin importar lo que los sicofantes griten en las plazas.

lunes, julio 02, 2012

La piedra en el rio

Otros días, me imagino esperando la llamada del director de la orquesta: -Oye Carlos, ya está listo el círculo.

Desde luego despierto y me doy cuenta que todo fue una promesa, de esas de mentiras, como cuando alguien lanza la piedra al rio para saber qué tan profundo es el paso.

Lo más interesante de todo es comprender que -aunque no sea exclusiva- en el toque de queda la soledad encaja tristemente bien.