domingo, julio 15, 2012

Introspección I

El buen cine,
el amor a coleccionar libros,
el whisky malo
y la pasión por las noches frías.

La comida que se recalienta,
el viejo truco del silencio-no-aprendido,
el viaje de las sonrisas furtivas
y el remordimiento constante de una vida irresponsable
pero llena de compromisos.

Las manos que dejé
colgadas en tantas paredes,
los abrazos que cuestan apagar
como las brasas de este tabaco barato.

La obsesión por los recuerdos,
por coleccionar alguna ayuda para no olvidar;
las muchas cosas que he olvidado 
y me asaltan en un sueño.

El reloj de la pared que me mira
de reojo,
saludando cada noche
con la misma hora inconclusa.

El silencio otra vez,
siempre el silencio,
la recurrente palabra,
la memoria que se trastoca.

La rebeldía, el fondo y la forma;
y en la última estación del viaje
se dibuja la esperanza, la utopía,
la extraña figura que toma el amor.
Incomprensible, ermitaño a veces,
errado en apariencia, "simpático" quizá.

Y es todo eso,
lo que me ha hecho ser
este hombre en suspendido,
en búsqueda constante, caminante pues.
Es todo esto, en principio,
pero nunca en final.

1 comentario:

Dani dijo...

algo le está pasando en la vida que hace que se lea mejor, en serio, mejor.
:)
apapacho