martes, agosto 21, 2012

Giroscopio

Algunas veces me despierto, y siento ganas irremediables de buscar tu boca. De tantear en la oscuridad por tu hombro, deseando refugiarme en tu aroma.

Hay noches en las que sufro esa extraña enfermedad que lleva tu nombre, una enfermedad cruel que no me deja dormir tranquilo. Son esas noches en las que tu solo recuerdo es un alivio, y la seguridad de tenerte cerca al día siguiente se convierte en bendición.

Como con el giroscopio que encontré anoche en mi baúl rojo, aún no comprendo bien las misteriosas fuerzas que trabajan en silencio.

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