miércoles, septiembre 26, 2012

Bestiario personal II

VI
Es casi imposible iniciar un texto sin debatir conmigo sobre el origen del mismo. La razón subyacente pues, y siempre termino en la misma conclusión: necesito decirlo sin preocuparme por las consecuencias.
VII
Eso conlleva dos problemas más profundos aún: Siempre estoy dispuesto a asumir las consecuencias, por más desastrosas que sean. Y por el otro lado, tengo la terrible suerte de haber nacido con la necesidad de decir muchas cosas, de una o de otra forma, pero decirlas. Y eso siempre será mal visto.
VIII
Siempre hago cosas un tanto raras, los inconclusos me miran extraño, y a veces me parece que los extraños me miran como ajeno.
IX
Hay cosas que me obsesionan. Y hay obsesiones que no puedo evitar. Entre ellas, hablar.
X
Lo peor en la vida no es andarse por ahí creyendo en fantasmas. Eso es lo socialmente aceptado. El problema está cuando uno no cree en espíritus, ni les prende velitas de esperanza a los muertos: la gente parece temerle a una noche sin fantasmas, por lo que no aceptarán nunca que alguien ya no quiera llorar. En resumen, tengo años de pelear no con mis fantasmas, sino contra los fantasmas que la gente quiere inventarme.
XI
Hay una obsesión que siempre me mete en problemas, y aún así la sigo haciendo: me gusta mezclar mi vida, con la fantasía de vivir. Los problemas surgen cuando lo cuento: entonces quienes lo leen, piensan que lo verdadero es falso, y que mi verdadera vida es una buena ficción.
XII
Dos veces, que recuerde, me he visto frente a frente con la palabra insufrible. Las dos ocasiones hemos tenido que batirnos a muerte. Siempre pierdo, y tengo que admitir que lo soy.
XIII
Todo texto es parte de su contexto. Yo, soy parte de un universo muy particular. La vida se puso mejor cuando admití que mi contexto, es buscar el sencillo placer. Escribir un bestiario como este es por buscar el sencillo placer de hacerlo, es en resumidas cuentas una relación textual. Pero creo que la última relación textual que tuve, como toda buena novela, en vez de rosa se puso negra.

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