miércoles, octubre 31, 2012

Shambala

Pasarás la noche, entre calaveras de azúcar y misteriosas sonrisas. En otro lugar, lejano, perdido, sentado en el autobús miraré por la ventana, miraré la vacía carretera. La lluvia golpeará las ventanillas, posiblemente reciba una llamada poco después de salir, y alguien me dirá lo que ya esperaba. Colgaré la llamada sin mucho ánimo, y trataré de dormir sin conseguirlo.

Recorrerás el instituto, tomarás fotografías que me calaran profundo en las madrugadas, reirás con alguna sorpresa de los muertos, y te verás radiante, como siempre logras verte a pesar de llevar una pena oculta.

Llegaré a mi casa pasada la media noche, pero podré conciliar el sueño hasta las seis de la mañana. A las ocho alguien tocará a mi puerta, le responderé mecánicamente, con coherencia pero sólo para salir al paso. En la tarde no recodaré qué dije.

Así pasarán los días, los meses, hasta que nos encontremos frente a frente en el oráculo del fin del mundo.

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