jueves, diciembre 27, 2012

Tango

¿Recordás la noche,
esa noche en que toqué tu boca?
Fue la misma noche
en que bailamos un tango
sobre la vieja cama.

Una canción eterna,
incendiaria,
como el fuego aquel
de nuestras miradas.

Alfredo SolanoCartas a un lugar lejano

viernes, diciembre 21, 2012

Sombra de lluvia III

Es como vivir siendo un loco
que cree,
que espera algo que nadie ve.

Se escucha las voces,
las voces gritan siempre,
gritan que me aparte del camino
y le pregunto al silencio
y el silencio me ignora.

Es como ser "la sombra de la meningitis",
a veces,
sólo a veces.

Y una noche de tantas,
cuando todos han gritado,
me vuelvo sombra.
Una sombra.
Y en el día camino derecho,
con la frente en alto,
y sonrío
y vivo
y hasta grito también,
como todos.

Pero cuando quedo solo de nuevo,
y ya no hay nadie de los que gritan,
vuelvo a ser sombra,
como de lluvia,
porque el silencio
sigue intacto por dentro.

martes, diciembre 18, 2012

De la piel y otros cóleras

Sin embargo esa noche se calló, pero no necesitaba decir más de lo que ya había dicho. Ambos asintieron con el silencio.
Alfredo Solano. La lechuza y el dragón
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Puede ser el agua del mar, o bien la del rio Magdalena. Da igual en estos momentos, porque lo importante es que lo sé. Bueno, no es lo más importante, es cierto, lo más importante aún me esconde su forma. Pero no es más grande esta locura de saber lo incierto, que la locura de caminar como sombras bajo los árboles en aquellas noches cuando el mundo rogaba morir.

La noche la tenemos, siempre la tendremos, esa noche: cuando asfixiamos temores con el humo de una chimenea. Porque sé hay ciertas cosas que aunque duerman en silencio, lo hacen porque esperan. Las cigarras y algunos sueños reverdecen, tienen esa mala costumbre; o buena, todo depende. Y las noches están del lado correcto, siempre lo están. Sólo hay que encontrarles el lado correcto.

lunes, diciembre 17, 2012

Vals en Cuatro

Cuatro días,
con sus cuatro noches.

Y la interrogante se quedó 
clavada en el garganta.

Y después, 
un rastro,
una sombra.
Nada.

Y agónico silencio.

martes, diciembre 11, 2012

Conceptual 5

No mujer, déjalo así. No hace falta que lo demores. Ya no se sentará en la mesa, ya no va a comer con nosotros.

No, deja. Puedes ir tranquila, yo me encargo de este desorden. Sí, eso sí. Puedes llevarte la manzana que está sobre la mesa. No, es posible que Frida no tararee más esa canción que te gusta, puede que Diego te sonría.

No, yo estoy bien. Sólo un poco trasnochado. Ya sabes que cuando duermo tan poco me da por pensar en un par de notas al aire. Do-sol.

Llévate el abrigo, no sea que te mueras de frío al volver. Cierra la puerta, y siente el viento de la noche en la cara. Sí, si puedes pasar por cigarrillos te lo agradecería.

No importa mucho, sólo sonríe, que pronto apagarán la luz.