martes, diciembre 18, 2012

De la piel y otros cóleras

Sin embargo esa noche se calló, pero no necesitaba decir más de lo que ya había dicho. Ambos asintieron con el silencio.
Alfredo Solano. La lechuza y el dragón
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Puede ser el agua del mar, o bien la del rio Magdalena. Da igual en estos momentos, porque lo importante es que lo sé. Bueno, no es lo más importante, es cierto, lo más importante aún me esconde su forma. Pero no es más grande esta locura de saber lo incierto, que la locura de caminar como sombras bajo los árboles en aquellas noches cuando el mundo rogaba morir.

La noche la tenemos, siempre la tendremos, esa noche: cuando asfixiamos temores con el humo de una chimenea. Porque sé hay ciertas cosas que aunque duerman en silencio, lo hacen porque esperan. Las cigarras y algunos sueños reverdecen, tienen esa mala costumbre; o buena, todo depende. Y las noches están del lado correcto, siempre lo están. Sólo hay que encontrarles el lado correcto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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