jueves, noviembre 28, 2013

Bestiario personal XII

XLI
Lo confieso: hoy, tengo miedo. Me hago un puñito en una esquina, me tumbo de costado, sujetando mis rodillas y me dejo temblar. Tiemblo y sollozo. Cuando intento llorar me dan arcadas y estoy a punto de vomitar. Pero no pasa nada, solo lloro. Con poca lágrima y mucho gimoteo, pero aún así es casi silencioso.

XLII
El dolor me invade, me golpea a ratos y a ratos solo me deja su fantasma. Lo que más me duele es esa sombra fatal que me persigue desde hace un par de meses, esa sombra que se aproxima cada día más. Estoy seguro que sé en qué termina esta historia. No lo quiero, pero así me temo que terminará. Y pronto.

XLIII
El peor de los problemas, el ángel más terrible, el que se encarga de cobrarnos los males pasados: solo existen dos caminos posibles. Estoy terriblemente enfermo, y moriré dentro de poco y sin remedio. O bien, ya no queda mucho de mi cordura y esta locura desatada me matará rápidamente.

Ninguna otra opción pareciera extender su mano.

miércoles, noviembre 27, 2013

Viaje infinito

En el mar inconstante de los abrazos,
queda el vacío de su cuerpo.
Queda el silencio-hiedra
que ocupa el espacio
de los recuerdos.

Soledades mustias,
algas lechosas que detienen
el paso de la arena
que clama por caer
al vacío.

En el vacío de esta noche
una sonrisa burlona se me escapa,
muestra de lo mal atada
la cuerda
que me anclaba a esta cama,
a esta vida.

Cae finalmente la arena,
y cesa la tensión sobre mis oídos.
Resplandeciente el suspiro liberador
que toma el aire y lo eleva
más allá del olvido.

domingo, noviembre 10, 2013

Bestiario personal XI

XXXVIII
Hay dolores que nos matan por dentro. Lentamente, sin piedad. Se van consumiendo lo poco que creíamos que nos ataba a la cordura, a la realidad. Y de pronto uno se encuentra ahí, en medio de la nada, mirándose a sí mismo en el espejo de la nostalgia. Simple, callado, en el terrible secreto de la intimidad.

Uno intenta reconstruir la lógica del dolor asesino, uno intenta mirarse sin lástima, para ser más objetivo, y al final, parece que no queda nada más que llorar.

XXXIX
Hay dolores, siglos de silencios que matan. Y hay, después, amores que no tienen palabras que se puedan pronunciar. O bien, sí las tienen, pero se me quedaron atascadas en la garganta; y cuando trato de pronunciarlas me nacen cosas que no tienen mucho sentido.

XL
Estoy enfermo, terríblemente enfermo. Y es algo que estoy empezando a cargar conmigo y con un par de silencios cómplices. Posiblemente cómplices por la pena lastimera, pero cómplices al fin. Y me duele. No estoy seguro dónde, si es dolor del cuerpo o es más profundo, un dolor de alma.

lunes, octubre 28, 2013

Crimen en tiempo imperfecto

En ocasiones,
me sorprendo planeando
algún crimen como este:

Debe existir un lugar
donde habitan los momentos
que nacieron muertos.

Debe existir,
estoy casi seguro.

Un espacio
donde se guardan los
recuerdos de las cosas
que nunca ocurrieron.

Un lugar un tanto descolorido,
lleno de silencios incómodos.

Un lugar donde apilar
las frases nunca dichas.

Si pudiera demostrar
que ese lugar existe,
entonces sería un intruso en sus habitaciones
y podría robar descaradamente
tantas cosas que nunca te pude contar.

domingo, octubre 27, 2013

Crónicas de seguimiento solitario

9:37 pm
"El flaco" sale de la oficina. Lo observo desde la otra acera. Cierra el portón, coloca los candados. Parece que ya se retira.

9:44 pm
El sujeto se sienta en la banca norte de la plaza central. Parece mirar la gente que pasa. Escribe un mensaje de celular. Guarda el aparato en el bolsillo de la camisa. Espera un momento. Enciende un cigarrillo.

9:59 pm
"El flaco" regresa rumbo a su oficina.

10:05 pm
Ingresa al bar que se ubica a dos cuadras de su oficina. Tira una ojeada a la gente. No se sienta. Da media vuelta y sale.

10:17 pm
Ingresa al bar de la estrella. Llega al fondo y observa las mesas. Regresa al salón exterior, se acerca a la barra, observa las mesas, examina a la gente. Toma asiento en una mesa cerca del baño. Escribe un mensaje. No ordena nada, solo espera.

10:31 pm
Sale del bar sin consumir nada. Camina al supermercado de la cuadra siguiente. Compra una caja de vino de cocina. Paga en efectivo. Se despide de la cajera.

10:48 pm
Toma el autobús a su casa.

viernes, octubre 11, 2013

Bestiario personal X

XXXV
Se aproximan esas fechas, esas horas malditas en las que huele a viento frío, a media noche y calle solitaria. Llegará la noche de siempre y vos estarás igual que hace un año, sentada frente a la ventana; y yo estaré igual que siempre mirando al vacío, con el vaso en la mano sentado en alguna esquina.

XXXVI
Era buena la muchacha. Linda también. Por suerte, para ella, escapó a tiempo.

XXXVII
A veces puede suceder, que conforme la noche llega a su momento cúspide, ese momento en el que no se escucha más que el propío respirar; se va uno hundiendo en los pensamientos más absurdos. O en los recuerdos.

Al final, mientras la noche se vuelve oscura, los recuerdos llegan y nos sacan una sonrisa. Como la noche en la que se asomaba a mi asiento, dejando sentir su respiración a unos centímetros de mi boca. O como la noche que me pedía fuego para su cigarrillo, como excusa para escaparnos por las esquinas. O bien, el momento en que lanzamos las colillas encendidas dentro de su escote.

Qué más da si son tiempo, personas y lugares distintos. Al final, todo es una marea de recuerdos capaces de arrancarme una sonrisa, todo es un silencio poblado de imágenes justo cuando la noche empieza a rendirse ante el amanecer.

domingo, septiembre 15, 2013

Bestiario personal IX

XXXII
Entre otras novedades, ella cayó en cuenta que dos soledades no equivalen a una compañía. Yo me di cuenta que nunca encontré la puerta para salir de las habitaciones en las que viví. O en las que vivimos, da igual.

El asunto es que nunca aprendí bien cómo escribir. Pero menos aún, cómo vivir. Bueno, siendo más honestos, cómo convivir.

XXXIII
La realidad es otra cosa más que la absurda epidemia de sonreír ante todo. Quizá las mejores decisiones no son las que yo tomo. A excepción de cuando la epidemia me obliga a decidir.

De hecho, en temas de pasiones, mis decisiones quizá se caracterizan por ser las más erráticas aventuras. O al menos eso se dice. Por lo mismo este extraño historial me ha reservado un lugar en el libro de los cuentos imposibles. Está bien, eso dicen las pocas personas que me conocen.

XXXIV
Lo que sí es cierto, es que la mejor decisión que ella tomó fue la de marcharse. Es necesario admitir que lo hizo a tiempo. Hay gente que es tóxica, existe gente -como yo- que somos tóxicos. Al menos para los que no saben cómo consumir pastillas un viernes a las 3 am.

sábado, agosto 24, 2013

Soledades de Sábado por la noche

Lo curioso es encontrarte, siendo la forma no buscada del pasado que regresa. Lo intimidante es abrazarte, como quien se aferra a lo que quiere lejos, porque lastima.

Lo preocupante es quizá, que las pocas formas que aprendí a adivinar en las sombras, son sus ojos, sus labios, sus piernas. En medio de la nada, son la playa donde desembarcar, como territorio seguro.

Con mucha más razón, entramos en el juego, el gran juego, de perseguir lo que no se quiere pero se desea conseguir, posiblemente porque no es más que el reflejo del pasado. No es más que el silencio que guardamos, un acuerdo no dicho para sopesar la soledad de lo que hemos perdido. Allá vos, acá yo, y en medio un espacio diminuto, entre tu cabeza y mi pecho.

El silencio crece y me dejo llevar por los laberintos de tu pelo, sin pensar en la hora que debo abandonar el pequeño espacio, el pequeño universo que creamos sin querer y que ahora no sé como abandonar o siquiera cómo ocuparlo.

No sé en dónde dejé olvidado el cariño, el afecto. Son como palabras que cuelgan junto a la ropa húmeda aún, en la orilla del río donde ella y yo nos apartamos del mundo. Donde hicimos el pacto que hoy me pasa la factura. Sobre las piedras, se seca la ropa aún, sobre las piedras cuelgan las palabras todavía.

sábado, agosto 17, 2013

Bestiario personal VIII

XXX
¿Sabés qué? Pasan de las treinta las traiciones que colecciono bajo el ala del sombrero. Sobre mi hombro duermen las inconclusas, y de noche me soplan al oído un par de valses para cuatro.

Después de hoy, seguro te preguntés para dónde debés apuntar tu escopeta de cacería. Yo entre tanto me retiraré a rumear las palabras, antes de escupirlas, claro.

XXXI
Es verdad por todos conocida que el espacio que ocupa un cuerpo no lo puede ocupar otro. O bien, por la negativa, los vacíos que quedan son copados por quien tenga la política correcta. Lamentablemente te supliqué que definieras tu política, hoy se acabaron los tiquetes. Eso parece.


domingo, julio 21, 2013

Bestiario personal VII

XXIX
Quizás lo peor sea saber que no se tiene el mismo brillo de antaño...
O quizás sea descubrir viejos vicios enquistados y nuevos fantasmas que pretenden controlarlo todo.

XXX

Lo cierto es que cada noche se puede descubrir una nueva manía, un nuevo desliz: como tirar tachuelas al paso de quien me quiera acompañar, todo sea para negar que nos duelen las cicatrices con la lluvia.

domingo, julio 07, 2013

Bestiario personal VI

XXVI
No se vive mal, es decir, no vivo mal. No lo he hecho, a pesar de las preguntas que van y vienen sobre cómo sobrevivir con los zapatos mojados.

Es decir, son más años que bestiarios los que escondo en los bolsillos de mi saco verde olivo, y aún así me sobra para comprar cigarrillos y deambular por la capital con la sonrisa torcida.

XXVII
"Míralos felices, satisfechos con su arrogancia, con su mórbido placer de ser pequeños centros de absurdos universos"

XXVIII
Al final, todos cabemos en esta carpa de circo. Y el espectáculo principal siempre está por llegar. Siempre.

No queda más que sentarse a verlos, a veces con la cara mal disimulada de no entender qué sucede en el mundo, a veces con la indolente mirada del que se sabe ajeno a todo y todos. Es como interesarse por lo absurdo, pues pareciera ser lo único que nos puede afectar. O al menos afectarnos en lo que realmente importa.

jueves, julio 04, 2013

Bestiario personal V

XXIII
Desde el balcón, en el segundo piso de un pequeño comercial, ella se distraía mirando los rótulos luminosos, ignorando mi última teoría sobre cómo los cangrejos ganaron su infame inmortalidad.

Setenta y siete horas después, yo me encontraría en un pequeño hotel de la capital, escapando del silencio nocturno. "No me mojes el pelo, que no tendría cómo explicarlo".

XXIV
Dos semanas después, los diálogos sobre la pleamar son evidentemente más absurdos cuando se destacan tres silencios incómodos. Así que con un par de golpecitos acomodo mi almohada, y me da por apagar las luces.

XXV
Debo admitir que aún hoy persiste esa extraña sensación, un dejo de nostalgia por lo que no sucedió nunca, y una triste empatía por esos recuerdos que al encender la luz, corren cojeando para esconderse detrás de las cajas de mi habitación.

miércoles, mayo 15, 2013

El tercio de la luna


"Y su boca, pues, ¿qué hizo la frescura?
O bien, su lengua ¿qué ha hecho
con esta sensación de nostalgia?
El perfume,
hablemos de su perfume
que nos acariciaba las manos
durante horas después,
¿qué hace ahora ese perfume,
dónde lo aloja?

El tercio de la luna se escondió tras la nube de un mayo frío. De un silencio desesperado.

¿Recuerda acaso, la tarde de lluvia cuando salí por la puerta trasera sin saber si me seguiría? O recuerda quizá, la noche de tormenta en que la llamé buscando un sitio seco, un rincón dónde dormir y esas ganas de abrarzar a este extraño? Puede que recuerde mejor que ante nosotros los paraguas y sombrillas bailaron bajo la lluvia, cantaron para encubrir el beso de una tragedia, que aunque no es griega, le sobran actores".

Dicho esto, escrito esto, escrito y enterrado junto al baúl de las esperanzas de abril, se dejó llevar por el viento. Tan alto, tan lejos, que luego no supo cómo alcanzarse a sí mismo, a su imagen, a su propia vida. Y ahí se enteró, de manera cruda y definitiva, que por más que quisiera él ya no pertenecía a este mundo... Ni a ningún otro.

sábado, abril 20, 2013

Bestiario personal IV

XVIII
No se puede evitar, es parte de la esencia misma del problema. Sin embargo, la esperanza es lo más difícil de matar. En una ocasión traté de matar de hambre a pequeñas esperanzas. Con sus terribles y enormes ojos, con sus ecuálidos cuerpecitos me reclamaban el derecho a subsitir.

En esta ocasión, no sé cómo matarlas, pues se confunde con los otros seres que habitan en mi casa.

XIX
De noche me despierto pensando, es como si pensara todo el día y toda la noche. Como si en lugar de dormir, también pensara.

Anoche me pregunté: ¿Cuál es la forma más efectiva de desechar un año del pasado y muchos del futuro? No encontré ni siquiera la respuesta para saber cuál es peor, cuál causa más daño, si el poco tiempo pasado  o el mucho tiempo futuro que nunca se realizó.

Igual con el pasado se puede coexistir, no es la primera ocasión, sin embargo sus raíces profundas llegan a ser un molesto dolor de muelas.

XX
Como el siglo, el veinte es un buen número, un número de esperanzas, logros, fracasos y espirales. Muchas espirales.

XXI
En cambio el veintiuno, como el siglo, es el momento de reflexionar los veinte siglos anteriores y reordenar las ideas y la casa. Uno nunca sabe hacia dónde termina conduciendo la vida, se intuye, se construye, pero no se controla en su totalidad. Hay decisiones que nos afectan que no son nuestras, ni lo deben de ser. Ese es uno de los problemas principales que nos meten en este zapato: decidir por lo ajeno, cuando lo ajeno debe decidir por sí mismo.

XXII
A veces es tan sencillo que se vuelve complicado. Son las fuerzas contradictorias, opuestas, destructivas entre sí, que chocan y tiran para lados opuestos; lo que hace que esta carajada absurda camine como de medio lado.

Y al final, estoy yo; sentado en el camino, o debajo de un árbol, sobre una colina. Con sombrero panamá y guayabera, leyendo las cartas que técnicamente nunca recibí.

martes, marzo 19, 2013

Bestiario personal III

XIV
En dos ocasiones sentí algo similar a unas terribles naúseas asociadas a una ansiedad insoportable. La primera vez fue simpático aunque preocupante. La segunda fue desagradable, realmente me enfermé. Estuve a punto de caer en un estado que aún hoy me genera cierta conmoción.

Tiempo después leí una descripción similar de los síntomas, y me sentí avergonzado por ser un personaje digno de una novela. Desde entonces con más razón llevo mis nauseas en silencio.

XV
El derecho a existir. Por el derecho a existir debería dejar de andar rescatando gatitos debajo de los puentes. Es algo que me trataron de enseñar desde niño y nunca aprendí bien la lección. Aún compro granizados a medio día, para regalarlos después.

XVI
Debo confesarlo: soy un terrible soñador, de esos fantasean todo el día. Quizá por eso soy bastante callado. Quizá por eso a veces muerdo a quién se acerca. Pero a lo que voy es que no vivo aquí, a veces no sé en dónde, pero estoy seguro que no es aquí ni ahora.

XVII
Dicen que hay historias que se terminan contradiciendo terriblemente. Por ejemplo, recientemente leí una en la que para consolidar un sueño se construyó un poder. Pero poco a poco al construir ese poder, se tuvo que hacer concesiones del sueño. Al final el poder terminó por devorar al sueño. Así se creó un gran abismo: entre los que se aferraban al sueño y los que se aferraban al poder.

jueves, marzo 14, 2013

Duelo a muerte

Y así fue como ella terminó por dar la estocada final. Así fue como él terminó de recibirla, no sin antes sacudirse las palabras de una vida.

"Deberías morir ya" -le dijo mirándolo a los ojos.

"Deberías contestar algo tan sencillo" -respondió mientras sacaba el cuchillo de su costado.

Y la noche tomó un color como de algo roto, como de cristal fragmentado. Los peores duelos son esos, los que incluso deben llevarse en silencio, porque en silencio se ha vivido.

domingo, marzo 03, 2013

Preludio fatal

Si una tarde como todas,
te despertás sin saber tu nombre,
sin reconocer la esquina
que ocupa tu cuerpo en esa cama.
Si abrís los ojos sin poder aferrarlos a las paredes,
al marco de la realidad.
Si sentís un temblor indomable
en las manos,
y querés gritar y no podés.

Si esa tarde te despertás
con la terrible noción
que los años son malvados,
y les gusta arañarnos por dentro.
No olvidés
que tuvimos el momento justo,
la oportunidad precisa
para saltar del tren
antes de que saliera de la estación.

Si al final se cumplen,
las macabras pesadillas,
y una cuerda te mantiene atada
a la cama
que has de mal-compartir.
Si no resta más
que añorar las cosas que no vivimos
por miedo,
siempre ese miedo gigante
a poder sonreír.
Si buscás a media noche
un abrazo que nunca llega,
por haber dejado que se enfriara
una taza de té
en la esquina del mostrador.

Si todo esto sucediera
y no sabés ya
ni cuál es el nombre del maldito profeta
que una carta
en la noche sin luna te leyó.

Abrígate pronto por el frío,
y busca el hombro de un amigo,
porque posiblemente
ya no esté ahí para darte la absolución.

CDV

jueves, febrero 28, 2013

Noches

Hay momentos como este
que quisiera conocer la fórmula
-sino mágica, al menos la efectiva-,
para ir a buscarte y matar esa sombra
que cae sobre tus sueños.

Un elíxir que sea capaz de crear lo imposible,
un conjuro para saltar por la ventana
y volar lejos,
muy lejos.

Quisiera tener ese método eficaz
que todo lo cura,
esa palabra que encaja justo
en el punto donde sientes que te puedes caer.

De nada me sirve
volver una noche y escribir:
"tanteo con mi mano las sábanas frías,
buscando tu cuerpo en la oscuridad",
mientras aún estás del otro lado de la puerta,
llorando en solitario,
dejándolo todo al azar.

Quisiera borrar tus penas,
curar tu herida,
saciar tu hambre
con una caricia en la mañana,
con un susurro al oído,
una alegría al mirarnos despertar abrazados.

En momentos como este
paso la noche en claro,
porque tu angustia llega hasta acá.

Hay noches como esta,
en que se hace evidente
lo absurdo que puede ser la vida:
vos sola allá
y aquí hay tanto espacio vacío
entre mis brazos.

martes, enero 22, 2013

Sombra VII

"El karma es esa cosa
en la que no creemos,
de la que nos sentimos orgullosos
por ignorar,
la que nunca hemos investigado,
de la que nos burlamos por las noches
de tertulia y vino;
el karma es esa cosa
una creencia tan ajena,
pero que un día llega silenciosa
y nos patea por la espalda
tirándonos al suelo,
y dejando la factura que una vez
pretendimos olvidar".

Fotografías en sepia
Alfredo Solano

jueves, enero 17, 2013

Agua

A veces la respuesta más compleja pasa por la lógica más sencilla.

Sucede, otras veces, que algo aparece y uno lo ve por casualidad. Uno lo mira fijamente, como tratando de aprehenderlo para siempre.

Algo escondido ahí, en una mirada. Aguas claras en un mundo turbio, pues.

Es entonces cuando se descubre que la respuesta está escondida en lo que quieres enterrar.

martes, enero 08, 2013

Sombra IV

"En cambio a vos, te toca más sencillo.
Porque al menos podés tener la certeza
que todo lo que dije era cierto.
Podés por tanto,
elegir los recuerdos
como quien separa lo real de lo falso.

En cambio a mí,
se me complica un poco más el asunto,
pues cada vez que retengo un recuerdo
tiene la sombra de una mentira
o está astillado por la duda.

Por eso vos la tenés más sencilla,
porque te dejaste el monopolio de las verdades,
y a mí me dejaste un manojo de preguntas,
un rosario de inferencias asesinas.

A vos te toca más sencillo,
cariño".