jueves, marzo 14, 2013

Duelo a muerte

Y así fue como ella terminó por dar la estocada final. Así fue como él terminó de recibirla, no sin antes sacudirse las palabras de una vida.

"Deberías morir ya" -le dijo mirándolo a los ojos.

"Deberías contestar algo tan sencillo" -respondió mientras sacaba el cuchillo de su costado.

Y la noche tomó un color como de algo roto, como de cristal fragmentado. Los peores duelos son esos, los que incluso deben llevarse en silencio, porque en silencio se ha vivido.

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