domingo, marzo 03, 2013

Preludio fatal

Si una tarde como todas,
te despertás sin saber tu nombre,
sin reconocer la esquina
que ocupa tu cuerpo en esa cama.
Si abrís los ojos sin poder aferrarlos a las paredes,
al marco de la realidad.
Si sentís un temblor indomable
en las manos,
y querés gritar y no podés.

Si esa tarde te despertás
con la terrible noción
que los años son malvados,
y les gusta arañarnos por dentro.
No olvidés
que tuvimos el momento justo,
la oportunidad precisa
para saltar del tren
antes de que saliera de la estación.

Si al final se cumplen,
las macabras pesadillas,
y una cuerda te mantiene atada
a la cama
que has de mal-compartir.
Si no resta más
que añorar las cosas que no vivimos
por miedo,
siempre ese miedo gigante
a poder sonreír.
Si buscás a media noche
un abrazo que nunca llega,
por haber dejado que se enfriara
una taza de té
en la esquina del mostrador.

Si todo esto sucediera
y no sabés ya
ni cuál es el nombre del maldito profeta
que una carta
en la noche sin luna te leyó.

Abrígate pronto por el frío,
y busca el hombro de un amigo,
porque posiblemente
ya no esté ahí para darte la absolución.

CDV

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