miércoles, mayo 15, 2013

El tercio de la luna


"Y su boca, pues, ¿qué hizo la frescura?
O bien, su lengua ¿qué ha hecho
con esta sensación de nostalgia?
El perfume,
hablemos de su perfume
que nos acariciaba las manos
durante horas después,
¿qué hace ahora ese perfume,
dónde lo aloja?

El tercio de la luna se escondió tras la nube de un mayo frío. De un silencio desesperado.

¿Recuerda acaso, la tarde de lluvia cuando salí por la puerta trasera sin saber si me seguiría? O recuerda quizá, la noche de tormenta en que la llamé buscando un sitio seco, un rincón dónde dormir y esas ganas de abrarzar a este extraño? Puede que recuerde mejor que ante nosotros los paraguas y sombrillas bailaron bajo la lluvia, cantaron para encubrir el beso de una tragedia, que aunque no es griega, le sobran actores".

Dicho esto, escrito esto, escrito y enterrado junto al baúl de las esperanzas de abril, se dejó llevar por el viento. Tan alto, tan lejos, que luego no supo cómo alcanzarse a sí mismo, a su imagen, a su propia vida. Y ahí se enteró, de manera cruda y definitiva, que por más que quisiera él ya no pertenecía a este mundo... Ni a ningún otro.

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