domingo, julio 07, 2013

Bestiario personal VI

XXVI
No se vive mal, es decir, no vivo mal. No lo he hecho, a pesar de las preguntas que van y vienen sobre cómo sobrevivir con los zapatos mojados.

Es decir, son más años que bestiarios los que escondo en los bolsillos de mi saco verde olivo, y aún así me sobra para comprar cigarrillos y deambular por la capital con la sonrisa torcida.

XXVII
"Míralos felices, satisfechos con su arrogancia, con su mórbido placer de ser pequeños centros de absurdos universos"

XXVIII
Al final, todos cabemos en esta carpa de circo. Y el espectáculo principal siempre está por llegar. Siempre.

No queda más que sentarse a verlos, a veces con la cara mal disimulada de no entender qué sucede en el mundo, a veces con la indolente mirada del que se sabe ajeno a todo y todos. Es como interesarse por lo absurdo, pues pareciera ser lo único que nos puede afectar. O al menos afectarnos en lo que realmente importa.

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