jueves, noviembre 28, 2013

Bestiario personal XII

XLI
Lo confieso: hoy, tengo miedo. Me hago un puñito en una esquina, me tumbo de costado, sujetando mis rodillas y me dejo temblar. Tiemblo y sollozo. Cuando intento llorar me dan arcadas y estoy a punto de vomitar. Pero no pasa nada, solo lloro. Con poca lágrima y mucho gimoteo, pero aún así es casi silencioso.

XLII
El dolor me invade, me golpea a ratos y a ratos solo me deja su fantasma. Lo que más me duele es esa sombra fatal que me persigue desde hace un par de meses, esa sombra que se aproxima cada día más. Estoy seguro que sé en qué termina esta historia. No lo quiero, pero así me temo que terminará. Y pronto.

XLIII
El peor de los problemas, el ángel más terrible, el que se encarga de cobrarnos los males pasados: solo existen dos caminos posibles. Estoy terriblemente enfermo, y moriré dentro de poco y sin remedio. O bien, ya no queda mucho de mi cordura y esta locura desatada me matará rápidamente.

Ninguna otra opción pareciera extender su mano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y por qué ya no escribes?

Anita.