miércoles, noviembre 27, 2013

Viaje infinito

En el mar inconstante de los abrazos,
queda el vacío de su cuerpo.
Queda el silencio-hiedra
que ocupa el espacio
de los recuerdos.

Soledades mustias,
algas lechosas que detienen
el paso de la arena
que clama por caer
al vacío.

En el vacío de esta noche
una sonrisa burlona se me escapa,
muestra de lo mal atada
la cuerda
que me anclaba a esta cama,
a esta vida.

Cae finalmente la arena,
y cesa la tensión sobre mis oídos.
Resplandeciente el suspiro liberador
que toma el aire y lo eleva
más allá del olvido.

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