sábado, julio 12, 2014

Bestiario personal XV

LII
En realidad se vuelve más complejo de lo que uno cree. El becerro de oro se consume ante miradas inexplicables y cuando se cruzan las direcciones, uno empieza a temblar.

LIII
Llega el punto  en  donde nos reflejamos en el silencio y nos damos cuenta  que sufrimos del mismo silencio patológico.

LIV
Primero está rehacer, luego, si nos queda tiempo, aprender.

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