martes, junio 20, 2017

Diario de campo I

Siempre tengo iniciativas un tanto ambiciosas, pero discontinuas y por lo general se quedan a mitad de camino.

Anoche estaba pensando en que debería retomar uno de tantos proyectos inconclusos. En una ocasión pensé dedicarme a la crítica de las aplicaciones de celular. En realidad, sólo tenía curiosidad por conocer las aplicaciones de moda, para no sentirme desfasado.

Por ejemplo, cuando salió el famoso Snapchat tuve que instalarlo luego de leer varios artículos sobre cómo algunos medios de comunicación estaban utilizando la plataforma para difundir noticias en un nuevo formato, bla, bla, bla.

Cuando la instalé, me di cuenta que estaba completamente perdido. Y fue entonces donde pensé que alguien debería hacer una guía de Snapchat para gente de 30 años en adelante. Luego salieron varios artículos explicando justamente cómo usar Snapchat para nuestra generación y no morir en el intento.

Así que dejé de lado mi proyecto de criticar aplicaciones de celular. La verdad era un buen pasatiempo, pero no me motivó más allá.

También en una ocasión, pensé en recorrer todo San José (la pequeña ciudad donde vivo) probando empanadas de las soditas para hacer una breve crítica y encontrar la mejor empanada. Esa no es tan mala idea y sí la empecé. Sólo que nunca escribí la crítica porque no tenía mucho público favorable entre mis conocidos. Igual la retomaré en algún momento.

Pero bueno, anoche mientras hablaba con unos amigos, me surgió la curiosidad de...

(Si me preguntan hoy, no tengo ni idea de qué era lo que iba a escribir)

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