martes, junio 20, 2017

Bestiario XXX

LXXVII
Quién diría que los 30 serían como los 77. Irónico, en realidad, que los treinta sean los más imperfectos, o al menos los más dudosos de libertad.

LXXVIII
La peor duda no es la ajena, sino la propia. Como cuando se duda de lo que regresa el espejo, porque se cree que lo que ve no es lo que realmente debería verse. Sin embargo, eso en apariencia es lo que somos.

LXXIX
El problema es qué es lo que realmente somos. Lo que vemos y ven de nosotros, o lo que creemos que somos. Porque creer es una cosa, serlo y que así se perciba es otra, Al final, ¿Somos lo que creemos o lo que somos?

LXXX
Y no me refiero sólo a lo que usted, joven, está viendo de mí. O lo que no veía pero su corazón lo sentía. Sino a lo que soy. Es decir, al final, ¿dónde va todo lo hemos hecho o lo que hemos sido? Si todo muere, entonces ¿cómo saber con quién estamos hablando?

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